Causa en Común documenta 2,870 víctimas de violencia extrema en el primer semestre de 2026: tortura, feminicidios con crueldad, masacres y fosas clandestinas que exhiben el colapso institucional y la normalización del horror
Causa en Común documenta 2,870 víctimas de violencia extrema en el primer semestre de 2026: tortura, feminicidios con crueldad, masacres y fosas clandestinas que exhiben el colapso institucional y la normalización del horror

La violencia extrema en México dejó de ser excepción para convertirse en rutina. El informe Galería del horror de Causa en Común, correspondiente al primer semestre de 2026, documenta 2,529 atrocidades y al menos 2,870 víctimas en apenas seis meses. El hallazgo más recurrente fue el asesinato con tortura: 658 casos, casi cuatro diarios, con Sinaloa (100), Guerrero (55) y Puebla (46) entre los estados más afectados. A ello se suman 290 asesinatos de mujeres con crueldad extrema, muchos perpetrados por parejas o familiares, lo que evidencia que la violencia de género se reproduce también en los espacios íntimos.
Las masacres siguen marcando el pulso de la violencia: 156 eventos con tres o más víctimas, encabezados por Guerrero (20) y Guanajuato (14). El hallazgo de 193 fosas clandestinas, casi una diaria, confirma que las desapariciones son un fenómeno sistemático frente al cual las instituciones permanecen inoperantes. El registro también incluye 242 actos violentos contra la autoridad, 199 jornadas de violencia, 46 hechos catalogados como terrorismo, además de 39 asesinatos de actores políticos, 134 de integrantes de instituciones de seguridad y justicia, y el asesinato de periodistas, madres buscadoras y defensores de derechos humanos.
Cada cifra es un recordatorio de que la violencia golpea directamente a quienes sostienen la vida democrática y comunitaria.
Los episodios narrados son estremecedores: once personas asesinadas en un partido de fútbol en Salamanca, el hallazgo de más de mil restos óseos en Tláhuac, un crematorio clandestino en Lagos de Moreno y el asesinato brutal de la periodista Roxana Guzmán, en Veracruz. La reiteración de estos hechos muestra que la violencia no es recurso excepcional, sino forma cotidiana de ejercer poder y resolver conflictos. El riesgo mayor es la normalización: perder la capacidad de indignarnos frente a la brutalidad.
La respuesta institucional no puede limitarse a desplegar fuerzas de seguridad, ni a celebrar reducciones parciales en indicadores oficiales. El informe exige reconstruir las instituciones de seguridad y justicia, fortalecer capacidades forenses y de búsqueda, garantizar protección a víctimas y periodistas, y promover políticas que reconstruyan el tejido social. Documentar estas atrocidades es impedir que la violencia extrema se asuma como condición normal de la vida pública en México.
Los episodios narrados son estremecedores. Documentar estas atrocidades es impedir que la violencia extrema se asuma como condición normal de la vida pública en México.
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