La estrella de más de 200 películas falleció a los 96 años en Jalisco, es recordada por su belleza y simpatía, y por el haber hecho el primer desnudo en pantalla
La estrella de más de 200 películas falleció a los 96 años en Jalisco, es recordada por su belleza y simpatía, y por el haber hecho el primer desnudo en pantalla

El cine mexicano está de luto tras el fallecimiento de Ana Luisa Peluffo, ocurrido este 4 de marzo en Jalisco, donde murió a los 96 años rodeada de su familia, de acuerdo a un comunicado. Nacida como Ana Luisa de Jesús Quintana Paz Peluffo el 5 de diciembre de 1929 en Querétaro, fue actriz, bailarina acuática y pintora, y se convirtió en una de las figuras emblemáticas de la Época de Oro del cine nacional.

Su irrupción en la pantalla grande se dio en 1948 con la producción estadounidense Tarzán and the Mermaids, dirigida por Robert Florey y protagonizada por Johnny Weissmuller en su última interpretación como el Rey de la Selva. Al año siguiente Peluffo debutó en México con La Venenosa.


Más tarde, La fuerza del deseo la colocó en un lugar singular dentro de la historia cinematográfica al protagonizar el primer desnudo del cine mexicano. A lo largo de su extensa trayectoria, que abarcó más de 200 películas, participó en títulos como Dos fantasmas y una muchacha, junto a Germán Valdés “Tin-Tan” y Manuel “Loco” Valdés, así como Perro Callejero, El vecindario, Pedro Navaja y Furia Pasional. Durante su trayectoria, la queretana participó en cine, teatro y televisión hasta el año 2010 con la película Cartas a Elena.

Dentro de sus actuaciones en la televisión destacan sus participaciones en producciones como El pecado de Oyuki, Marimar, Lazos de amor, Tú y yo, María Isabel, Soñadoras y Mujeres Asesinas 3. Casada en cuatro ocasiones y madre de un hijo, quien es ajeno al medio artístico, Peluffo forjó una carrera amplia y diversa que marcó a generaciones y consolidó su nombre en la historia del espectáculo en México.
Recordada no solo por sus actuaciones, sino también por su simpatía y amabilidad, Ana Luisa Peluffo se mantuvo vigente al no perder a sus amistades del medio artístico y apoyarlas siempre en lo que pudo. Con las nuevas generaciones fue consejera generosa y hasta cómplice de travesuras. Con risa contagiosa y dispuesta para posar, como en las sesiones con José Zepeda, la actriz deja un gran recuerdo de alegría y profesionalismo.

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