Siguiendo con la información publicada por el INEGI sobre los derechos sociales en 2024, en materia educativa señala que 19 de cada 100 mexicanos no tuvieron acceso a la educación y que 30 de cada 100 estudiantes no tuvieron acceso en su vivienda a elementos básicos para el estudio como lo son energía eléctrica, televisión, internet y computadora o celular. Esta situación agrava el tema de estudio y aprendizaje real del alumnado. Ya en 2022 la prueba PISA daba cuenta del problema educativo, pues los estudiantes mexicanos obtenían puntuaciones inferiores al promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. México fue el tercer país peor evaluado de la OCDE en Matemáticas y Comprensión Lectora y el país con el de menor puntaje en Ciencia.
Mientras que en México 34% de los estudiantes alcanzaba al menos el nivel 2 de competencia en matemáticas, el promedio de la OCDE era de 69% y, en países como Singapur, Japón, China (Macao, Hong Kong, Taipéi) y Estonia, el porcentaje fue de 85%. Este nivel 2 exige que los estudiantes al menos puedan interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, como representar matemáticamente una situación simple como comparar la distancia total entre dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda.
En lo correspondiente a lectura y comprensión, alrededor de 53% de los estudiantes de México alcanzaron el nivel 2 o superior en lectura; el porcentaje promedio de la OCDE fue de 74% y de los estudiantes de 15 años en Singapur fue de 89%. Se trata de que al menos los estudiantes puedan identificar la idea principal en un texto de extensión moderada, encontrar información basándose en criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les indica explícitamente.
La OCDE en su reciente informe destaca que en México la inversión pública en educación, aunque ha crecido en términos absolutos, ha perdido peso relativo dentro de los presupuestos gubernamentales, lo que afecta la calidad y la equidad en todos los niveles educativos. El gasto público de México en educación se ubica entre los más bajos de la OCDE, tanto en primaria como en secundaria y superior, lo cual limita la capacidad de responder a las necesidades de cobertura y calidad, por lo que nuevamente, pese a reformas constitucionales y leyes de educación, este factor deja la idea que también se está ante un derecho de papel.
