...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Desapariciones: pelear con molinos de viento

Pelearse con el Comité de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CNUDF) no parece una buena idea. Primero, porque el llamado a la Asamblea General para que se atienda el problema en México no representa condena alguna y sí es una acción para ayudar.

En segundo lugar, porque el gobierno, y en este caso la cancillería y la Secretaría de Gobernación quedan mal paradas, porque sus arengas internas, su permanente incapacidad para asumir responsabilidades no funcionan en el plano internacional.

Además, el equívoco proviene de una mala lectura del llamado del CNUDF, ya que podría ser utilizado como un aliciente para la profundización de tareas que ayuden a enfrentar lo que a todas luces es una crisis.

Los funcionarios de la ONU fueron cuidadosos, reconocieron esfuerzos actuales, pero no podían dejar de ver la realidad: las personas, por miles, desaparecen y ya no se sabe de ellas.

Quizá lo que más irritación causó fue que se señale que estamos ante delitos de lesa humanidad, porque ello implica la participación de agentes del Estado en las desapariciones.

El informe señala que en “el país se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas que podrían equivaler a crímenes de lesa humanidad, alegando que se han producido ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil”.

¿Alguien cree que no hay policías, sobre todo municipales y estatales implicados en desapariciones forzadas? ¿No se entendió nada, a estas alturas, de lo que propició el caso Ayotzinapa?

Pero, además, “el derecho internacional no exige que los crímenes de lesa humanidad se produzcan en todo el país ni que se orquesten en los más altos niveles de gobierno. Lo que importa es el patrón de ataques y que estén dirigidos a civiles”, señala el documento de la ONU.

El CNUDF lo que pide es que se ayude al Estado mexicano, que se coopere con elementos técnicos, análisis forense e investigación exhaustiva.

El auxilio es urgente, el sistema forense está colapsado, al grado de que resulta casi imposible la identificación de cadáveres, cada día los grupos de buscadoras encuentran alguna fosa, una pesadilla en tiempo real.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp