Su popularidad cae por el alza de la gasolina y dudas sobre Irán; 36 republicanos en la Cámara baja anunciaron su retiro en noviembre
Su popularidad cae por el alza de la gasolina y dudas sobre Irán; 36 republicanos en la Cámara baja anunciaron su retiro en noviembre

El tablero político de Donald Trump en la Casa Blanca continúa en movimiento. El mandatario estadounidense no solo ha impulsado cambios en su gabinete, con la salida de Kristi Noem y Pam Bondi, sino que también analiza nuevos ajustes en un contexto de presión creciente rumbo a las elecciones intermedias.
El actual conflicto en Irán complica el panorama del mandatario, quien había prometido en su regreso al poder –enero 2025– reducir costos y poner fin a las guerras.
En este contexto, un posible reajuste podría marcar un reinicio en la Casa Blanca, que atraviesa un periodo políticamente complejo. Tres funcionarios con conocimiento de la dinámica estadounidense dijeron a The Japan Times que Trump evalúa una reorganización más amplia, en la que figuran nombres como Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, y Howard Lutnick, secretario de Comercio.
El presidente ha expresado su descontento con Gabbard tras sus declaraciones de que ignoró advertencias sobre el impacto económico de un ataque a Irán. Al mismo tiempo, aliados presionan para destituir a Lutnick, cuestionado por su relación con Jeffrey Epstein.
Los giros abruptos de postura de Trump podrían llevar a no realizar ningún cambio en su administración; sin embargo, uno de los informantes sostuvo que "podría esperar a una reorganización selectiva", con el objetivo de evitar una impresión de caos.
"Digamos que, por lo que he oído, Bondi no será la última", dijo otro funcionario al periódico japonés.
Las consecuencias del conflicto bélico en Medio Oriente trascienden a la población y evidencian divisiones entre los republicanos, que aún no logran consensuar un mensaje claro sobre Irán.
"Muchos candidatos republicanos vulnerables eluden el tema, reacios a defender o desafiar públicamente a Trump", sostiene Associated Press.
La popularidad del presidente está cayendo en picada debido al aumento del precio de la gasolina y las dudas sobre la guerra en Irán. Las encuestas más recientes demuestran que, en promedio, el 39,7% de los estadounidenses aprueba su gestión, mientras que el 56,6% la desaprueba, de acuerdo con el medio especializado Politico.
"Las cifras actuales de Trump le otorgan un índice de aprobación neto de -16,9 puntos, el más alto registrado hasta ahora en su segundo mandato", sostuvo un reporte de Council on Foreign Relations (CFR).
Los cambios, más que una estrategia definida, apuntan más a un escenario de inestabilidad interna que ha llegado a la Cámara de Representantes, donde 57 miembros (36 republicanos y 21 demócratas) ya anunciaron su retiro o candidatura a otros cargos en noviembre próximo.
Más que casos aislados, la caída de liderazgos republicanos evidencia cambios estructurales en lo estatal y frena la proyección de nuevos cuadros hacia la política nacional.
De ganar los comicios de noviembre, los demócratas ya anticiparon resistencia a la agenda de Trump en temas como la redistribución de distritos, política migratoria, financiamiento de Medicaid y legislación electoral.
Antes de que las elecciones de mitad de mandato puedan dar el control a los demócratas, el presidente Trump reconoció el miércoles pasado que incluso las administraciones más exitosas suelen enfrentar derrotas en las elecciones legislativas de medio término, un fenómeno que –según él– se repite en la política estadounidense.
"Cuando alguien es elegido presidente, ese partido siempre pierde las elecciones de medio término. No sé por qué. Nadie puede explicarlo", dijo en una entrevista con la cadena Fox News. Además, aseguró que el desempeño en su segundo mandato ha sido "uno de los más sólidos en la historia reciente".
"Terminé con ocho guerras. La novena es pronto. Nadie ha acabado jamás con una sola. ¿Quién lo hizo? Nadie", afirmó.
En ese sentido, la exdiputada Marjorie Taylor Greene, republicana de Georgia y una de las aliadas más firmes de Trump en el Congreso, arremetió contra su política hacia Irán.
“Tenía muchísimas ganas de que el presidente Trump pusiera a Estados Unidos primero. Creía que lo haría. Lo único que escuché en su discurso de esta noche fue guerra, guerra, guerra”, escribió a través de sus redes sociales tras el último discurso del presidente.
Los comicios de medio término, previstos para el 3 de noviembre, suelen ser vistos como un referéndum sobre la gestión presidencial, por lo que ahora Trump alista el terreno para resultados adversos.
No obstante, ninguna de todas sus mentiras borrarán la memoria de miles de estadounidenses que actualmente están siendo afectados por el alza en los impuestos, el costo de los combustibles, muertes por redadas migratorias y las bajas de soldados por su guerra interminable contra Teherán, solo por mencionar algunas.
De acuerdo con una encuesta de AP-NORC realizada en marzo, aproximadamente 6 de cada 10 adultos estadounidenses opinan que la intervención militar de Estados Unidos en Irán ha ido demasiado lejos. Alrededor de un tercio aprueba su gestión general de la situación en Irán.
El envío de fuerzas estadounidenses a Irán también enfrenta un fuerte rechazo político. Cerca de 6 de cada 10 adultos se oponen –de forma firme o moderada– a desplegar tropas en el terreno, incluido casi la mitad de los republicanos.
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