Culiacán, Sin.- La mayoría de la población de Culiacán pide un cambio radical porque quiere una vida estable de seguridad y empleo, pero el sistema político sólo genera respuestas insuficientes y superficiales, mientras se ocupa mayormente en la conspiración por el poder, en campañas anticipadas para tomar la administración pública como botín en 2027.
La transformación del pensamiento colectivo culichi es profunda.
El 75 por ciento de los ciudadanos considera que la violencia y el miedo actuales salen más caros que los beneficios que pueden traer las actividades ilegales. Un 76 por ciento está de acuerdo en que Culiacán puede crecer económicamente sin depender del dinero que se genera por actividades ilegales.
Vivir los culiacanazos ha construido un consenso en torno a reinventarse, sin el narco.
El 76 por ciento considera que Culiacán va por el camino equivocado.
No solo están inconformes con la velocidad de avance, están en desacuerdo con algo más trascendente, con el rumbo mismo. No les gusta hacia donde los lleva la coalición política en el poder.
Luego de ser gobernados por Morena, siete años en el gobierno municipal y federal junto con cuatro en el estatal, 40 por ciento de la gente considera que el Dr. Rocha es incapaz, que no puede resolver la inseguridad; 44 por ciento piensa lo mismo de la Dra. Sheinbaum. El 24 por ciento cree que el gobernador es cómplice, 20%, que la presidenta también lo es. El 24 por ciento juzga que al mandatario estatal no le importa el problema, y 15% piensa lo mismo de Claudia.
El gobernador proclama que no hay emergencia económica, aun cuando 47 por ciento de la población declara haber perdido parte o todos sus ingresos. Que el gobierno se imponga al crimen, como lo pide 51 por ciento, es imposible porque el oficialismo no fortalece las policías municipales y da los presupuestos más bajos del país a la fiscalía y al Poder Judicial. No implementa políticas públicas urgentes y de gran calado ni en economía ni en seguridad.
Sin embargo, Culiacán no ve un liderazgo alternativo que una y promueva la paz. Solo 16 por ciento menciona un nombre.
Únicamente 0.16% (dieciséis décimas de un punto porcentual) dice que los partidos son ese líder. Los ciudadanos de Culiacán piden un rumbo radicalmente diferente, un contrapeso severo ante el gobierno pero los partidos de oposición han sido acompañantes cómodos del gobernador. Votaron con él los presupuestos, los préstamos y hasta se han prestado a atacar a los adversarios morenistas del Dr. Rocha. Son un rostro sonriente en la foto del gobernante.
Los ciudadanos piden la exclusión del crimen organizado de la vida de Culiacán. Los partidos de oposición no se han deslindado de sus miembros con vínculos delincuenciales. Inclusive, ninguno condenó públicamente las recientes elecciones turbias de síndicos y del sindicato del ayuntamiento plagadas de amenazas, renuncias de candidatos, atentados y asesinatos. Parecen piezas de ese engranaje.
Ni los opositores están suficientemente limpios para ser los líderes necesarios, valoran los culichis.
El estudio de la agencia Lexia da información que describe la grandeza del pueblo sinaloense: 77 por ciento ve el empleo como demanda principal y 70% considera que Culiacán no debe volver al pasado sino buscar la paz verdadera.
Este es un pueblo al que la clase política le está fallando. Ni el oficialismo ni la oposición partidaria presentan un proyecto de nuevo camino hacia la seguridad y empleo con personas confiables.
Este es un pueblo al que solo le falta juntarse, con nuevas costumbres políticas, para, como siempre, lograr lo que se propone.
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