Acapulco, Gro.- Cada semana, al escribir mi artículo, procuro tocar temas de mi entidad federativa. Esto, para llevar a la palestra pública nacional asuntos de la región del sur y de esa manera, llamar la atención de personas de otros estados de la República (la cual está desapareciendo), sobre todo del centro para, ocupando una frase del presidente De la Madrid, “descentralizar la vida nacional”.
Sin embargo, es imposible no escribir sobre el atropello, uno más, que la libertad y la democracia acaban de sufrir a manos de los legisladores morenistas y sus rémoras aliadas en el Congreso de la Unión, con reformas a la Constitución. Una nueva causal de nulidad (injerencia extranjera) y el “regalo-soborno” (como lo llamó El Universal) para los magistrados del Tribunal Electoral federal (la posibilidad de reelegirse y durar en su encargo hasta 2034) son los dos clavos que terminan de sellar el ataúd donde han arrojado a la libertad y la democracia en México.
En términos prácticos, Morena se ha blindado para no perder y, en los comicios del próximo año y de 2030, esgrimir la “injerencia extranjera” (una causal abstracta y subjetiva) en aquellos distritos, gubernaturas donde el voto ciudadano no les favorezca, incluyendo la Presidencia. Y para juzgar esa causal tendrán a los magistrados que les dieron una sobrerrepresentación en ambas cámaras.
Por eso han hecho y deshecho del texto constitucional como han querido. Como ha declarado Lorenzo Córdova, “es un cuaderno de notas, donde tachan y borronean a su gusto”. La han violado y degradado -ahora son letra muerta la presunción de inocencia (ahí está la prisión preventiva oficiosa y la cancelación de cualquier cuenta bancaria sin juicio previo), ni el juicio de amparo, ni la acción de inconstitucionalidad- por eso hoy ya no es la “Carta Magna”, sino la “carta mínima” que da el golpe de Estado a una incipiente república democrática e instaura la dictadura constitucional.
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