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Un fraude del tamaño de su miedo

Rendir cuentas: el pánico. No sólo dominó al régimen el miedo a no obtener la gran mayoría de los puestos en las elecciones legislativas federales y en las de 17 estados del año próximo. El temor surge ante las previsibles consecuencias de no conservar sus espurias mayorías en el Congreso, obtenidas mediante un flagrante fraude a la Constitución en 2024. El pánico empieza a desgobernar corvas y coronarias de los exponentes del régimen más requeridos por el imperativo de rendir cuentas frente a las acusaciones -nacionales e internacionales- de alianzas con el crimen organizado, entre otras costosas tropelías, por acción y por omisión, en perjuicio del país y de su gente.

Ensayo general. El INE, antes órgano garante de procesos electorales y elecciones ajustadas a la ley ha dejado escapar, contra la Constitución y la ley electoral, los actos anticipados de campaña en la contienda interna del partido oficial. El proceso se le va de las manos al árbitro. De hecho, vamos a unas elecciones sin árbitro ante los abusos del régimen: una lucha por el poder en tierra de nadie. No estamos sólo ante actos anticipados de campaña, observa Edmundo Jacobo, director ejecutivo del INE de otros tiempos, los de la democracia mexicana naciente. Estamos ante un ensayo general de impunidad electoral, concluye aquel director ejecutivo de un árbitro que no se ausentaba a la hora de aplicar la ley.

A perpetuidad. Conforme a la ley, las precampañas para 2027 deben empezar en varios meses. Pero más de la mitad de los estados de la República viven desde el domingo entre mítines y paisajes de pintas y espectaculares, no sólo en la impunidad electoral, sino con miras a una impunidad general que perpetúe en el poder y aleje de la rendición de cuentas a los jerarcas del régimen.

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