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Soy un truhán, soy un señor

El cantante Julio Iglesias está siendo investigado en España por presunta agresión sexual y se derrumba una imagen que parecía intocable

Durante décadas, la figura de Julio Iglesias fue sinónimo de éxito, seducción y prestigio internacional. Hoy, esa imagen se ve sacudida por una investigación de la Fiscalía española, abierta tras las denuncias de dos ex empleadas que acusan al cantante de presuntos abusos sexuales, acoso y violencia ejercida desde una posición de poder. El caso, revelado por elDiario.es y Univisión, ha provocado un fuerte impacto mediático y político dentro y fuera de España.

Las acusaciones y el contexto de los hechos

Las denunciantes, identificadas con nombres ficticios como Rebeca y Laura, trabajaron en 2021 como empleada doméstica y fisioterapeuta en residencias del artista en Bahamas y República Dominicana. Ambas relataron presiones para mantener relaciones sexuales,  tocamientos no consentidos, sexo oral forzado, humillaciones, control de su vida personal y un ambiente laboral marcado por el miedo. Las mujeres presentaron documentos como fotos de moretones, mensajes e historiales médicos, en medio de acusaciones de coerción por dependencia laboral. Las denuncias fueron presentadas en España el 5 de enero, al considerar que la legislación permite investigar delitos graves aun cuando ocurrieron en el extranjero.

Un proceso en curso

Organizaciones como Women's Link y Amnistía Internacional acompañan legalmente a las denunciantes y sostienen que los hechos podrían configurar delitos de trata de personas, violencia sexual y vulneración de derechos laborales. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha confirmado que tomará declaración a las víctimas y cuenta con un plazo inicial de seis meses, prorrogable, para decidir si continúa el procedimiento.

Julio Iglesias besando a la fuerza a la presentadora argentina Susana Giménez en 2015

El impacto sobre un nombre conocido

El escándalo ha golpeado con fuerza la imagen de uno de los personajes más influyentes de la música en español. Julio Iglesias fue pionero en internacionalizarse y en las décadas de los setenta y ochenta fue portada y noticia, no solo de las revistas del corazón, sino de los principales periódicos en el mundo entero. Su amistad con Frank Sinatra, sus noches de fiesta en Studio 54, los viajes en yate acompañado de personalidades de la realeza y la política y sus presentaciones en foros de todo el mundo, lo convirtieron en una estrella y hasta un ícono.

Pero también han quedado las imágenes de los besos que dio a la fuerza a presentadoras, reporteras y admiradoras. Así, sin avisar, las tocaba y las besaba, frente a las cámaras de televisión y los fotógrafos, acción que muchos aplaudían y lo colocaban como un "galán".

Julio Iglesias besó a la fuerza a Verónica Castro en su programa

Los abogados del cantante de 82 años ya preparan la defensa legal. Por lo pronto trasciende la declaración: “Es como si lo hubieran matado internacionalmente hablando, por su imagen”, dijeron fuentes cercanas, en referencia al alcance global de las acusaciones contra un personaje que durante años fue tratado como intocable.

Ya no puede normalizarse

Más allá del desenlace judicial, el caso interpela a una industria y a una sociedad que durante demasiado tiempo toleraron conductas abusivas bajo el disfraz del carisma, la fama o la “vida privada” de los poderosos. Hoy, las voces de las mujeres que denuncian rompen ese silencio incómodo y exponen una verdad que antes se minimizaba o se ocultaba. No se trata de reputaciones, sino de violencia. Y frente a ella, no hay nostalgia, indulgencia, ni gloria pasada que valga.