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Morena ya está en campaña

Vengo a recordarles que tendremos elecciones el año que entra. Renovaremos 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados, más de 2 mil ayuntamientos y 31 Congresos locales. La jornada será el 6 de junio de 2027 y las campañas arrancarán formalmente el 4 de abril de ese mismo año. Pero Morena ya empezó desde el mes pasado y las autoridades electorales callan como momias.

Terminó el Mundial y el regreso a la realidad nacional es angustiante. Las ejecuciones siguen a la orden del día, la corrupción abunda, el Poder Judicial va de mal en peor, los narcogobernadores siguen protegidos por el régimen, las redes morenistas de huachicol fiscal son invisibles mientras se investiga con todo el peso de la ley a los adversarios, la economía no da señales de crecimiento, el T-MEC sigue estancado sin ninguna buena noticia, el sistema de salud empeora cada semana.

En medio de esa realidad que no cesa, arrancó el proceso electoral con el mayor cinismo al interior del propio oficialismo.

Morena ya registró a todos los interesados en encabezar las candidaturas a gobernador en los 17 estados que se disputarán el año que entra. Lo mismo hará en agosto con quienes buscan las diputaciones federales, en septiembre con los que van por las presidencias municipales y en noviembre con los que buscan diputaciones locales.

Bajo ese pretexto todos andan en campaña, y las justificaciones son una burla a la inteligencia humana. En voz de Citlalli Hernández, secretaria de Elecciones de Morena, no se trata de campaña adelantada sino de la elección de "coordinadores", representantes que "defienden los ideales de la 4T en los estados" y hacen trabajo de campo. Según ella, no habrá promoción personal rumbo al cargo.

Se escudan en el criterio del Tribunal Electoral que solo califica como acto anticipado aquel donde hay solicitud expresa del voto. Morena supo burlar la ley y promover a sus futuros candidatos, que ya presumen trayectoria y logros de gestión bajo la bandera de "defensa de la transformación" y, de paso, "defensa de la soberanía nacional". En pocas palabras, si el aspirante no dice "voten por mí", no hay delito que perseguir.

Según la cobertura de los registros y actividades de estos perfiles, hoy hay 277 morenistas recorriendo sus estados en busca de una de las 17 coordinaciones, es decir, la candidatura al gobierno estatal. Los vemos en actos públicos, repartiendo propaganda, playeras, gorras, organizando eventos con grupos musicales y movilizando simpatizantes, sin obligación de reportar al INE el origen ni el destino de esos recursos.

Uno de los pocos integrantes del Consejo General que ha señalado esta artimaña es Arturo Castillo, quien declaró que el INE "es un árbitro que no está arbitrando". Su voz solitaria se suma a la de académicos y especialistas que exigieron formalmente al instituto emitir lineamientos para frenar la práctica, por considerarla un riesgo directo a la equidad de la contienda, ya que beneficia a quien tiene más recursos.

Mención especial merece la consejera Carla Humphrey, esposa de uno de los que ya se adelantaron. Santiago Nieto está en plena campaña por la gubernatura de Querétaro y ella se limita a deslindar al INE de responsabilidad directa y traslada esa tarea a los institutos locales.

Morena y sus aliados buscan ordenar sus filas y tomar posiciones sin la presencia pública de su líder histórico y moral, el que ponía orden y daba el visto bueno a candidaturas, operadores, formas y pactos con quien fuera necesario para ganar.

La elección de 2027 será la primera gran prueba de fuego para la presidenta. Se le medirá en las urnas con apoyo o rechazo para conservar la mayoría, ilegal e ilegítima, que hoy tiene en San Lázaro.

El país enfrenta una realidad durísima y una gran incertidumbre económica, el partido en el poder no atiende esa realidad, pero ya hace campaña con nuestro dinero, sin reglas y sin nadie que le ponga un alto.

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