Chetumal, QRoo.- En Quintana Roo fracasó de manera rotunda el llamado a la unidad que hizo Morena a su militancia; fundamentalmente entre los que aspiran al máximo cargo de elección popular.
El acuerdo, si lo hubo, se rompió; la urgencia ahora, más allá del diálogo, la conciliación interna frente a posturas de confrontación, es develar el nombre del candidato oficial. Les urge.
La guerra sucia al interior del partido guinda está a todo lo que da, no respeta a nadie, aspirantes, árbitros, delegados, dirigencias, familias enteras... hasta la propia gobernadora del estado.
Ni siquiera podemos decir que es guerra electoral; el toro no sale al ruedo y ya lo están puyando, los mismos morenos se autodestruyen unos a otros, la ambición les gana, por encima de amigos y colaboradores.
El servicio de inteligencia gubernamental funciona para anular contrincantes, con filtraciones internas, venganzas e información que, si no sale de la propia Presidencia, si necesita su anuencia.
Aquí acabaron con sus narrativas de austeridad franciscana, de no robarse ni un mísero dulce, cuando acabaron con la quinta y los mangos, todos y todas.
Comenzó la guerra, con un llamado a veto, por parte del oficialismo, contra Rafael Marín Mollinedo, para no ser tomado en cuenta por periodistas y medios afines al oficialismo, en defensa de su gallo.
La guerra se intensificó, alcanzó a todos, no solo a Rafa Marín, tras vincular a un miembro de su equipo con la mafia rumana; hasta pasar por los viajes en vuelos privados de la gobernadora vigente.
El enriquecimiento ilícito de Eugenio Segura, hasta la noticia de que Ana Paty Peralta estaba involucrada con el crimen organizado y, consecuencia de ello, Estados Unidos le había retirado la visa, lo que ella desmintió.
En Quintana Roo no creemos en la inocencia de nadie, todos sabemos cómo se mueve la política y sus más oscuros intereses provenientes desde fuera del estado; la clase política local no existe ya.
Solo salva la guerra sucia, hasta ahora, Marybel Villegas, la diputada federal con licencia, desapercibida y marginada, la hueste de Ricardo Monreal, acostumbrado a estos trotes.
Tan desbocado está el proceso interno de Morena en Quintana Roo, inmerso en la guerra sucia y agresiones directas entre los aspirantes que, hasta el árbitro de la contienda salió salpicado.
Carlos Ulloa, enviado de la presidenta Claudia Sheinbaum a coordinar la sucesión estatal, titular de Birmex, fue aventado al ring: El Universal le sacó sus trapos al sol.
Lo exhibe por comprar dos departamentos pagados al contado por 22 millones 450 mil pesos entre 2020 y 2023, y por tener registrados 19 movimientos migratorios internacionales en los últimos cuatro años.
El proceso de la sucesión, marcado para 2027, no comienza aún y ya ellos mismos piden cese a las hostilidades y claman que su partido dé el nombre de quien buscara sustituir a Mara Lezama.
Pero esto, como lo dijera El Ferras, el mítico jarocho ícono de las redes sociales en México, "ahora, o la bebes o la derramas"; ya los descalificativos y la encarnizada lucha por el poder, no la para nadie.
Muchos funcionarios que creen, o les aseguraron, que irán en busca de cargos de elección popular por Morena, se sienten en las nubes, soberbios y arrogantes, piensan que le ganarán a cualquiera.
Dejan la humildad a un lado, no saben que del plato a la boca se cae la sopa, y tampoco dimensionan que, con sus actitudes, hacen daño a su movimiento y a Quintana Roo.
No quieren aceptar que la decisión final no se tomará aquí, esto escaló al centro del país, con la presidenta Sheinbaum, enfrentando y negociando; al final, la factura la paga Quintana Roo, como si no fuera poco tener dos exgobernadores presos.
Es el sistema político mexicano en todo su esplendor, corregido y aumentado. La expresión del populismo autoritario del obradorismo, Morena y su cuarta transformación.
En Morena únicamente los ciudadanos jodidos forman parte de la tropa, porque los de arriba, son todos generales, merecedores, según ellos, de representar las causas guindas, y eso los enfrenta.
Aquí lo hemos dicho siempre, y hoy por hoy, la posibilidad de que estos cuatro suspirantes a la gubernatura de Quintana Roo, inscritos en el seno de Morena, se anulen, es muy factible.
Por ahí se habla de que al final podría ser mujer, pero ni Ana Paty ni Maribel Villegas, sería Atenea Gómez Ricalde, alcaldesa de Isla Mujeres, con abolengo político y simpatías con la presidenta.
En Quintana Roo están todos contra todos, con una dirigencia nacional incapaz, y la estatal que no existe; tampoco hay liderazgos naturales, hasta el lujo de dar la espalda a la máxima autoridad estatal se dan.
Y ya suelto el burro y pateando, todos se alebrestan.
El pasado miércoles, Eugenio Gino Segura, el llamado aspirante oficial, realizó una asamblea en Playa del Carmen, y lanzó un reto sólido, dijo que “las decisiones en Quintana Roo las toman los quintanarroenses”, ¿habló en serio?, ve a la presidenta Sheinbaum o al Niño Verde fuera de todo esto.
En tanto, esperamos ver que hace la verdadera oposición, que, como ave de carroña, espera como siempre la pepena.
Los leo.
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