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ARTES VISUALES: Dolores54: un espacio para la creación artística

Diana Álvarez Mejía

“No sólo escuchamos” fue un evento artístico que se llevó a cabo del 22 al 25 de agosto en Dolores54. La propuesta de los artistas fue explorar la trascendencia del sonido y encontrar distintas maneras de vivirlo, percibirlo y crearlo.

Los espacios sonoros no se limitaron a la escucha, sino que convivieron con imágenes que enfatizaron que se puede percibir el sonido más allá de la audición. Los visuales que lo acompañaron provocaron una experiencia que llegaba a través de todos los sentidos corporales, donde la audición y la visión lograron que esta vez fuera el espacio quien habitara al público. Esta exposición es un ejemplo de la interdisciplinariedad actual en las artes, donde diferentes lenguajes artísticos dialogan entre sí para dar lugar a nuevas experiencias al público. 

Me parece importante enfatizar el espacio que albergó este evento: un inmueble en el centro histórico donde la entrada, un tanto inadvertida, cruza por un pasillo que se abre hacia un espacio que trastoca al público: techos de gran altura, escaleras en caracol, pisos de madera y una vista hacia la Parroquia de San José. Por ende, la localización y los muros formaron parte de la muestra, logrando que la experiencia comenzara desde la entrada. 

Espacios como Dolores54 contribuyen al desarrollo artístico actual. Impulsan a creadores emergentes con la finalidad de reflejar la diversidad artística que se produce en México hoy en día. Asimismo, estos sitios dan lugar a iniciativas que conectan de diferente manera con el público, donde el arte elimina las barreras tradicionales, y principalmente institucionales, para acercar a todo público a experiencias artísticas.

Este impulso a los artistas también se refleja en las residencias artísticas que ofrece Dolores54. Brinda un lugar donde los artistas viven y trabajan, para así poder desarrollar su proyecto y vincularse con la escena artística. Este último punto es importante de resaltar, ya que este acercamiento entre el artista y el público facilita que el arte no sólo se exprese sino se consuma. Se puede traducir además en un intento de democratizar el arte desde lo privado y no dejar así toda la responsabilidad al gobierno que, si bien lo ha intentado con proyectos culturales y programas de becas artísticas, no logra cubrir las necesidades que se requieren.

Es una realidad que las instituciones culturales y artistas independientes se enfrentan con mayor frecuencia a recortes presupuestales y es de suma importancia que espacios privados den alternativas tanto para el artista como para el público. Espacios como Dolores54 están tomando una responsabilidad: garantizar la distribución social del arte, generar espacios donde los artistas puedan desarrollarse, crear lugares donde la diversificación del arte se exprese, descentralizar el arte de museos o galerías tradicionales, y, por ende, acercar el arte a todo público interesado.

Es menester atender las necesidades actuales del sistema artístico y cultural; y Dolores54 es un ejemplo de ello al crear nuevas plataformas de creación, diálogo y convivencia alrededor del arte.

*Diana Álvarez Mejía. Poeta e historiadora del arte. Tradujo, junto con Antonio Bohorquez, Me mataría en marzo de Hilda Hilst (2023). Ha publicado en Primera PáginaSanta Rabia Poetry y Letralia, tierra de letras.
@dianacartesiana

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