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TEATRO: Entre asaltantes y actores: "Esto no es una obra, es un asalto"

Paulina López González

Ante la falta de recursos, una compañía —La Oficina General de Ideas Inútiles— de teatro decide organizar una rifa para financiar la producción de su obra. Logra recaudar lo necesario y produce una comedia en la que un asaltante y un actor encuentran algo en común: la precariedad. Se trata de Esto no es una obra, es un asalto, escrita y dirigida por Rodrigo Rivas.

La pieza nos presenta una relación peculiar entre Luis, un actor frustrado, y Yonatan, un asaltante a regañadientes. En un extremo del escenario Luis se decepciona, una vez más, porque no le dieron el papel que esperaba en una película. En el otro extremo, Yonatan se lamenta porque pensaba que ya no tendría que asaltar pero una deuda con su hermano Miguel, líder de una pandilla, lo orilla a conseguir dinero a como diera lugar. Emmanuel Pavia interpreta a un Yonatan simpático y curioso, que ha aprendido a ejercer la violencia y esconder sus deseos para sobrevivir. Por su parte, Alexis Briseño nos presenta a un Luis lleno de frustración y resentimiento palpables.

Yonatan encuentra su presa en Luis quien, amenazado a punta de pistola, le entrega su cartera y su celular. En un acto desesperado por recuperar sus pertenencias, Luis convence a Yonatan de que le enseñe a asaltar, con el pretexto de que necesita preparar el personaje de una película. Una vez que le paguen por el rodaje, Luis se compromete a pagarle 20 mil pesos y así saldar la deuda de Yonatan. De este curioso acuerdo se desenvuelven una serie de enredos presentados con una comedia incisiva y precisa. 

A lo largo de varias lecciones de asalto, Luis y Yonatan sueltan la tensión y desconfianza, desarrollando una suerte de amistad. Cada uno romantiza la vida del otro. La mirada de Luis permite a Yonatan soñar con una trayectoria distinta y explorar la actuación como un camino para encontrar éxito y dinero. Por otro lado, Luis ve en Yonatan una salida aparentemente fácil para obtener lo que quiere: los medios para hacer arte sin depender de convocatorias imposibles o audiciones injustas. Poco a poco, la realidad los alcanza y les pone los pies en el piso.

Uno de los personajes que revienta la burbuja de Luis y Yonatan es Miguel (interpretado por Alonso Celma), hermano de Yonatan, autoproclamado “filósofo de la calle” y quien aspira a convertirse en influencer. Para Miguel, cobrarle a Yonatan los 20 mil pesos que le debe y lograr que suelte sus sueños guajiros de ser actor es una lección que le corresponde darle como su hermano mayor. 

El primer acto de Esto no es una obra, es un asalto es impecable. El ritmo de la comedia, el manejo del público y la música punk (a cargo de Carolo Vargas y Sebastián Cobos) ambientando la escena, así como el uso del espacio, construyen una sincronía con el público difícil de lograr. Se escuchan carcajadas en todo el auditorio pero la obra no busca la risa fácil. La comedia se sostiene conforme los actores desarrollan la historia y sus personajes. 

El segundo acto intercala escenas cómicas con otras de tono más serio y dramático. La comedia en este punto no es tan efectiva en avanzar la historia, sino que funciona como interludio para aligerar las escenas de tensión. Esto hace que la obra se sienta innecesariamente larga y los recursos cómicos, como las escenas de Miguel grabando contenido para sus redes, empiecen a cansar. El final de la historia es auténtico y congruente con el resto de la puesta. Sin embargo, este acto no termina de encontrar el tono ni el ritmo con tanta contundencia como el anterior. 

En un video de Instagram en que el dramaturgo habla del origen de esta obra, Rivas dice: “A veces ser artista parece imposible de lograrse. Las oportunidades son minúsculas y el mundo es cada vez más precario y terrorífico… me di cuenta [de] que tenía dos opciones… o te quedas chillando en la depresión absoluta, esperando que llegue lo que necesites, o vas y lo tomas sin pedir perdón ni permiso”. Aplaudo y admiro que, ante un sistema que no hace más que poner trabas, La Oficina General de Ideas Inútiles haya rascado debajo de las piedras para encontrar la manera de hacer buen teatro.

*Paulina López González. Amante del teatro con más de diez años de experiencia como espectadora. Creadora del club de espectadores “Teatreres en la butaca”.

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