El fin de semana la presidenta Sheinbaum apareció abrazando y respaldando a la gobernadora Marina del Pilar, mujer sumamente cuestionada, investigada en Estados Unidos por sus vínculos con el crimen organizado y el narcotráfico, por lavado de dinero y esquemas financieros, y por estar vinculada a una red de extorsión y contrabando encabezada por su exmarido, Carlos Torres Torres.
En el marco de la gira con motivo del Segundo Informe de Gobierno, la presidenta visitará todos los estados, y en la mayoría no le quedará de otra más que abrazar y respaldar a toda una red criminal que gobierna con las siglas de Morena. Sabe que no tiene de otra más que acompañarse de esos oscuros personajes, gracias a ellos se financió y se obtuvo el triunfo de la elección que la llevó a la presidencia, a la mayoría en las Cámaras y miles de triunfos más a lo largo y ancho del país.
Los ciudadanos vemos, pasmados, que no hay investigaciones, ni cambio de rumbo, ni urgencia real por corregir los graves errores de los morenistas en el poder. El aparato oficialista demuestra que o se unen, o se hunden todos.
Ese cinismo, sumado a la necesidad de sobrevivir ostentando el poder, ha beneficiado al grupo político que gobierna de un fenómeno llamado “fatiga del escándalo” (scandal fatigue). Se trata básicamente del agotamiento o la fatiga que provoca en la ciudadanía la corrupción imparable y el desfile de encabezados sin pausa describiendo y denunciando todo lo que los políticos hacen. El efecto paradójico, en lugar de generar una ciudadanía más exigente, produce indiferencia, cinismo y desmovilización.
Ese hartazgo quedó sustentado gracias a una revisión sistemática publicada este año en la revista InveCom, la cual concluye que la percepción de impunidad “ejerce un efecto paralizante sobre la ciudadanía, desmotivando la denuncia y la colaboración… al considerarlas ineficaces”. No es que la gente decidiera no indignarse; es que la propia impunidad reiterada entrena para dejar de esperar resultados, de denunciar, de indignarse y escandalizarse. Le hace sentir que nada de eso sirve. En pocas palabras, es un círculo que se retroalimenta solo, y el régimen morenista se beneficia de ello.
La primera vez que escuchamos que algún político en funciones era despojado de su visa, que pactó con el crimen organizado, que tenía negociazos al amparo del poder, que estaba metido en el huachicol fiscal, que le dio contratos y posiciones a sus hijos, nos sorprendimos. El escándalo recorrió todos los espacios informativos. Pero ya perdimos la cuenta. Ignacio Ovalle desfalcó Segalmex y fue protegido por AMLO. Adán Augusto López, ex gobernador de Tabasco, exsecretario de Gobernación, terrateniente, notario y padrino del grupo criminal La Barredora, goza hoy de fuero como senador. Andy López Beltrán y sus hermanos, nuevos multimillonarios, actúan impunes por todo el país. El almirante Rafael Ojeda, pieza clave del huachicol fiscal, juega golf los sábados. Rocío Nahle, con la refinería más cara de la historia fue premiada con la gubernatura de Veracruz. Cuauhtémoc Blanco, exgobernador de Morelos, ultracorrupto y señalado por acoso y agresión sexual, sigue protegido en la Cámara de Diputados. Mara Lezama, señalada por 97 vuelos privados que niega haber pagado con dinero público, ya impulsa a su posible sucesor. La lista es interminable.
Gracias al periodismo y a organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción, nos enteramos de los casos más escandalosos. Cansados, los vemos pasar sin consecuencia. Pero hay algo que rara vez decimos en voz alta, parte de la sociedad mexicana también es corrupta, y quienes no lo somos nos quedamos pasmados y atrapados. Las redes de corrupción se fortalecen porque todos aprendimos que denunciar no sirve de nada, que no hay respuesta de las autoridades ni castigo electoral. Precisamente lo que el régimen necesita para seguir operando sin costo.
¿La sociedad está sabiendo responder, o ya está demasiado agotada de tanta corrupción? El 2027 nos dará muchas respuestas.
Fuente para consulta: "Impunidad y participación ciudadana en la lucha anticorrupción: una revisión sistemática" (2025), Revista InveCom, 6(3), 1-10. https://doi.org/10.5281/zenodo.17667665
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