Hay algo extraño en la detención de César Jáuregui, exfiscal de Chihuahua. Se le imputa que permitió la colaboración de dos agentes de la CIA en el operativo llevado a cabo en la comunidad de El Pinal hace medio año, en el cual se desmanteló un narcolaboratorio. Como es sabido, la presencia de ese par de agentes se descubrió por el accidente carretero en el que ambos murieron. La presidenta Claudia Sheinbaum exigió explicaciones al gobierno de Chihuahua por no haber sido notificada de la participación extranjera en el operativo.
El gobierno del estado, encabezado por la panista Maru Campos, hasta ahora había defendido el operativo. En un principio afirmó que se trataba de trabajadores de la embajada de Estados Unidos ––no de integrantes de la CIA–– que estaban realizando labores de adiestramiento. Después aseguró que los agentes no participaron en el operativo, sino que se encontraron con los funcionarios de la Fiscalía cuando éstos regresaban a sus oficinas y abordaron el vehículo.
Al ser citada por la Fiscalía General de la República, la gobernadora sostuvo que estaba siendo objeto de persecución política. Después de meses de confrontación discursiva, se reunió con la presidenta y declaró: “Quiero agradecerle a la presidenta Claudia Sheinbaum por abrirnos estas puertas que no significan más (sic) que un apoyo para el estado de Chihuahua”.
Al enterarse de la detención del exfiscal, decenas de sus simpatizantes se congregaron frente al Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua para manifestarle su apoyo e increpar a la gobernadora: “¡Maru traidora! ¡Fuera Maru!” coreaban los manifestantes. El abogado de Jáuregui, Luis Villegas, declaró sobre la detención: “Yo nunca había visto un acto de tal vileza, de tal cobardía, de tal mezquindad y de mal agradecimiento por parte de un político a otro”.
La fiscal general de la República, Ernestina Godoy, se apresuró a informar que el exfiscal chihuahuense también será imputado por el delito de traición a la patria en materia de seguridad nacional. La imputación carece de fundamento. En las numerosas fracciones de los artículos 123 al 126 del Código Penal Federal, que tipifican los diversos supuestos del delito de traición a la patria, se prevén conductas cuya finalidad es someter a la nación mexicana a un grupo o gobierno extranjero. Evidentemente, la participación de dos agentes estadounidenses en un operativo contra el narco no tenía el objetivo de someter a nuestro país al gobierno de Estados Unidos.
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