Julio Cavallucci
En el cruce de la avenida Paseo de la Reforma y Julio Verne, el obelisco a Simón Bolívar marca la antigua entrada a Polanco. Además de estar dedicado al famoso libertador sudamericano, contiene una placa, como acta de nacimiento, con información sobre la fundación de lo que en ese entonces se llamaba fraccionamiento Chapultepec-Polanco, y que concluye con la fecha “1937-1938”. El monumento, mitad fuente, mitad monolito egipcio, recuerda un poco a la Fuente de los Cuatro Ríos en Roma. Tiene detalles en talavera —quizás poblana— y remates medio barrocos, medio art déco, con mascarones humanos y caninos. Sin embargo, todo lo anterior se puede inscribir dentro de un estilo californiano. No es diferente a las casas —también californianas— que abundan en Polanco y en otras colonias como Anzures y Lomas de Chapultepec, y que —como el obelisco— son un pastiche de referencias estilísticas.
El estilo californiano en la Ciudad de México es abundante, sobre todo en colonias de mediados del siglo XX. La ruta del estilo californiano en México es de ida y vuelta: tiene sus orígenes en Estados Unidos, donde se popularizó por la Exposición Panamá-California que sucedió en San Diego entre 1915 y 1917. La feria acuñó un estilo arquitectónico, liderado por Bertram Goodhue, conocido como el Spanish Colonial Revival, que se podría traducir como estilo neocolonial. Los edificios proyectados para la feria volteaban a ver el estilo barroco español, la arquitectura colonial en México y las misiones franciscanas en California.
Se dice que el estilo californiano se popularizó en la Ciudad de México gracias a la influencia del cine hollywoodense de principios de siglo. Esto permitió su apreciación y distribución masiva principalmente en casas de clase media y alta, por identificarlo como un estilo de ‘buen gusto’. Otra razón que potenció su popularización tiene que ver con su adopción nacionalista frente a otros estilos europeos que ahora se rechazaban, especialmente después de la Revolución. Frente a ellos, el estilo californiano era más ‘auténticamente mexicano’ o, al menos, con orígenes mexicanos. De cualquier manera, el estilo californiano es la reinterpretación de la interpretación: reinterpreta un estilo estadounidense, que a su vez reinterpreta la arquitectura mexicana.
Aunque el rechazo a la arquitectura europea tenga una influencia en la adopción de este estilo, la realidad es que el estilo californiano en la Ciudad de México recoge, reinterpreta e integra elementos de todo tipo, a veces incluso gestos porfirianos que pretendía rechazar. De esta manera, en una casa californiana de Lomas de Chapultepec no sería raro encontrar ventanales afrancesados que se abren frente a arcadas moriscas rematadas por cipreses toscanos. El estilo de las casas también se adaptó a los sistemas constructivos del momento: incluso el ornamento en las fachadas, y los trabajos que alguna vez se hacían con cantera rosa, se empezaron a sustituir con tallas de concreto armado.
Aunque esta arquitectura parezca muy lejana o absurda, incluso hoy el estilo californiano sigue teniendo una influencia importante en desarrollos inmobiliarios de todo el país, a veces de forma bastante explícita o a veces con ligeras abstracciones que permiten interpretaciones más abiertas. Hay incluso reglamentaciones en conjuntos habitacionales que piden seguir una serie de requisitos en las casas para ceñirse a este estilo, aunque sea con gestos simples como usar tejas en las cubiertas o pintar las fachadas de blanco. Y así, hoy el estilo californiano vuelve a tener otra vuelta de reinterpretación.
*Julio Cavallucci. Arquitecto por la Universidad La Salle. Ha trabajado en Zeller & Moye, Cano Vera y Taller ADG. Desde 2021, colabora como profesor asistente del taller Palimpsest Barragán de la Architectural Association.
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