Cada vez son más frecuentes las expresiones de pésimo humor de nuestra presidenta y no es necesario ser su confidente para conocer el origen de la irritabilidad. Sheinbaum comienza a darse cuenta de que sus dogmas ideológicos son incompatibles con el buen gobierno. Y que su líder no es “el mejor presidente que ha tenido México”, sino un charlatán con arrastre popular que tomó decisiones sin sustento científico ni económico, y contrarias al bien común. El problema está en que …
