Un informe de la ONU señala que las actividades cibernéticas ilícitas representaban en 2024 cerca de la mitad de los ingresos en divisas del régimen
Un informe de la ONU señala que las actividades cibernéticas ilícitas representaban en 2024 cerca de la mitad de los ingresos en divisas del régimen

El FBI atribuye el ataque contra Binance a una unidad de hackers del régimen de Kim Jong-un. El dinero obtenido mediante operaciones de ciberdelincuencia se ha convertido en una fuente de financiamiento para su programa nuclear. El golpe revela también las vulnerabilidades de la mayor plataforma de criptomonedas del mundo.
El régimen de Corea del Norte, uno de los países más pobres y aislados del planeta, acaba de ejecutar, según el FBI, el mayor robo de criptomonedas de la historia: 6,300 millones de dólares sustraídos de Binance, la principal plataforma de intercambio de activos digitales del mundo.
El golpe comenzó el jueves 29 de octubre, alrededor de las 16:20 horas, cuando los sistemas de Binance detectaron una sucesión de operaciones anormales. Miles de millones de dólares comenzaron a salir de sus cuentas mientras los responsables de seguridad intentaban identificar el origen del ataque.
David Yaffe-Bellany, periodista especializado en criptomonedas de The New York Times, reconstruyó las primeras 24 horas de la crisis mediante entrevistas, documentos internos y análisis de empresas de seguridad informática.
La emergencia obligó a Binance a reunir a cerca de cien especialistas y ejecutivos en una sala de crisis virtual. Desde Abu Dabi, Nueva York y otras ciudades, los participantes intentaron detener las transferencias y localizar los fondos sustraídos.
He Yi, codirectora ejecutiva de Binance, trabajó durante toda la noche. La compañía suspendió temporalmente depósitos y retiros, mientras su fundador, Changpeng Zhao, comunicaba por la red social X que los recursos de los clientes estaban protegidos.
El sábado, el FBI atribuyó formalmente el ataque a TraderTraitor, una unidad de piratas informáticos vinculada al gobierno norcoreano. La organización forma parte del entramado de operaciones cibernéticas que las autoridades estadounidenses relacionan con el Grupo Lazarus.
Pranav Baskar, corresponsal internacional de The New York Times, explicó este 31 de octubre que el robo representa la culminación de más de una década de operaciones informáticas mediante las cuales Corea del Norte ha obtenido miles de millones de dólares.
El dinero tiene una importancia estratégica para Pyongyang. Las sanciones internacionales restringen sus exportaciones, sus operaciones financieras y su acceso a divisas. Los ataques informáticos permiten obtener recursos fuera de los canales bancarios tradicionales.
Un panel de expertos de Naciones Unidas concluyó en 2024 que las actividades cibernéticas ilícitas generaban aproximadamente la mitad de los ingresos en divisas del régimen norcoreano, según recoge Baskar en su investigación.
Las autoridades occidentales sostienen que parte de esos recursos contribuye al financiamiento de los programas militares, de misiles balísticos y de armas nucleares de Kim Jong-un.
Corea del Norte ha desarrollado para ello una estructura de especialistas en programación capaces de infiltrarse en instituciones financieras, empresas tecnológicas y plataformas de criptomonedas.
El antecedente más conocido se remonta a 2014, cuando hackers vinculados al régimen atacaron Sony Pictures, antes del estreno de The Interview, una película satírica sobre el asesinato de Kim Jong-un. Los intrusos sustrajeron documentos confidenciales, información salarial y grandes cantidades de datos internos.
Dos años después intentaron robar cerca de mil millones de dólares de una cuenta del Banco Central de Bangladesh en la Reserva Federal de Nueva York. Utilizaron el sistema internacional de transferencias SWIFT y consiguieron sustraer 81 millones de dólares.
Una solicitud que contenía un error ortográfico contribuyó a despertar las sospechas de los bancos y a impedir que se completara el robo.
En 2022, el FBI responsabilizó al Grupo Lazarus de sustraer aproximadamente 620 millones de dólares de la plataforma vinculada al videojuego Axie Infinity.
En febrero de 2025 llegó otro golpe: el robo de 1,500 millones de dólares a Bybit, entonces el mayor registrado en el sector. Los atacantes manipularon una operación que parecía rutinaria y consiguieron que el director ejecutivo de la empresa autorizara una transacción que les abrió el acceso a los fondos.
La operación contra Binance alcanzó una dimensión desconocida. Según una investigación de Reuters firmada por Ankur Banerjee, Rocky Swift y Summer Zhen, la mayor parte de los fondos fue sustraída en aproximadamente veinte minutos.
La firma estadounidense TRM Labs identificó movimientos por unos 6,360 millones de dólares a través de diez cadenas de bloques. La operación afectó activos de distintas criptomonedas y utilizó múltiples direcciones digitales para dispersar el dinero.
El FBI informó que los atacantes comenzaron a convertir los recursos robados principalmente en Ethereum. La agencia advirtió que podrían recurrir a plataformas financieras descentralizadas y servicios de intercambio inmediato para ocultar el origen de los fondos.
Chainalysis, otra empresa de investigación especializada, detectó miles de transacciones realizadas en periodos muy breves. Sus analistas consideran que los delincuentes utilizaron mecanismos automatizados para acelerar el lavado.
La respuesta de las empresas financieras permitió congelar parte del botín. Según Yaffe-Bellany, Tether y Circle inmovilizaron conjuntamente más de 2,000 millones de dólares. World Liberty Financial, empresa vinculada a la familia del presidente Donald Trump, congeló otros 27 millones.
Binance anunció que había reservado 6,340 millones de dólares para responder por las pérdidas. Su codirectora ejecutiva reconoció que la empresa debió invertir antes en sistemas de seguridad más rigurosos.
La plataforma arrastra antecedentes judiciales. En 2023 se declaró culpable en Estados Unidos de violaciones a las leyes contra el lavado de dinero y aceptó pagar 4,300 millones de dólares. Su fundador, Changpeng Zhao, fue condenado a cuatro meses de prisión y posteriormente indultado por Trump.
El ataque deja dos problemas abiertos. Uno es la capacidad de Corea del Norte para convertir el delito informático en una fuente de divisas. El otro es la vulnerabilidad de un sistema financiero digital que mueve cantidades multimillonarias y cuya seguridad depende de plataformas privadas.
Mientras los investigadores intentan recuperar los fondos, el FBI ha pedido a las empresas del sector bloquear las direcciones digitales utilizadas por TraderTraitor.
La magnitud del robo queda resumida en una comparación: en veinte minutos, los hackers sustrajeron más de cuatro veces lo que habían conseguido en el ataque contra Bybit, apenas veinte meses antes. La investigación continúa y todavía no se conoce el monto que los responsables lograrán conservar.
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