Se repiten las escenas en las que la presidenta CSP sale públicamente con el índice alzado a regañar y dar la cara ante manifestantes, dejando al descubierto un gobierno sin intermediación para resolver problemas sociales y su soledad como mandataria.
Por impulsos, CSP muestra su carácter al enfrentar en solitario la ira y frustración de parte de la población. La pregunta es si canalizará esa enjundia para sacudirse la sombra de AMLO y ser ella misma.
CSP increpó al presidente del Congreso morenista, Alfonso Durazo: “Ya me cansé, me recibieron a gritos. Cuando yo llegue me respetan”. Durazo se quedó helado. Las hordas de Marcelo Ebrard incumplieron el acuerdo de llevar porras.
En San Quintín, BC, políticos morenistas pidieron tomarse una foto con CSP y ella les dijo molesta: “Hay que estar con la gente en lugar de estar acá”, refiriéndose a un acto para la presentación de un plan para trabajadores agrícolas.
En Huauchinango, Puebla, la gente se quejó de la falta de apoyo del presidente municipal, Rogelio López, por no atender a la población durante las graves inundaciones. “Usted me dice que trabaja y la gente dice que no y yo prefiero creerle a la gente”, señaló.
Regañó CSP a morenistas en San Quintín, Huauchinango y al gobernador de Sonora, no a opositores o manifestantes. Más que estrategias de comunicación política, CSP parece actuar intuitivamente por arrestos para calmar las aguas o manifestar su inconformidad.
En Puebla regañó a unos manifestantes que bloquearon el acceso a un mitin de CSP por estar contra la instalación de una planta recicladora de basura. La presidenta les señaló que protestaron sin importarles que había un compromiso de diálogo con ellos.
Tradicionalmente un presidente llega a un evento cuando los problemas ya están resueltos. En Puebla, el gobernador Alejandro Armenta dejó que los problemas crecieran y llevó a la presidenta al ojo del huracán sin apoyarla públicamente. Ocurrió lo mismo en Huauchinango.
El PRI bien o mal contaba con una enorme red de intermediación política y económica para enfrentar problemas sociales. Al comenzar la transición, se desfonda la intermediación sin que se creen nuevas estructuras.
CSP manifestó su molestia con su equipo por la redacción de la ley electoral y por el documento sobre desaparecidos (ONU), lo que deja ver a una presidenta sola, sin operadores, ni gabinete, que tiene que dar la cara por todo.
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