Aureliano Hernández Palacios Cardel ha desarrollado su carrera dentro del propio órgano fiscalizador; es hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón
Aureliano Hernández Palacios Cardel ha desarrollado su carrera dentro del propio órgano fiscalizador; es hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón

El mismo Congreso que en los últimos meses ha discutido reformas legales para cerrar la puerta al nepotismo en el servicio público designó como nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a Aureliano Hernández Palacios Cardel, hijo de quien fuera secretario particular de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando gobernó la Ciudad de México.
Con 472 votos a favor, la Cámara de Diputados eligió al funcionario para encabezar el máximo órgano de fiscalización del país durante el periodo 2026-2034, en sustitución de David Colmenares Páramo, cuyo mandato concluye este mes.
La elección no pasó desapercibida por la relación familiar del nuevo auditor con Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón, quien fue uno de los colaboradores más cercanos de Sheinbaum en la Jefatura de Gobierno.
El contraste resultó inevitable ya que, mientras desde el Ejecutivo federal se ha insistido en fortalecer reglas contra el nepotismo en el servicio público, el Congreso terminó entregando uno de los cargos más relevantes del sistema de control del gasto público a un perfil ligado políticamente al círculo cercano de la presidenta.
La ASF es el órgano encargado de revisar cómo se gasta el dinero público federal y tiene facultades para auditar dependencias, estados y municipios, además de promover sanciones o denuncias por irregularidades detectadas en la Cuenta Pública.
El proceso en San Lázaro se resolvió con rapidez.
Desde temprano, la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación presentó al pleno la terna final integrada por Hernández Palacios Cardel, Elizabeth Barba Villafán y Luis Miguel Martínez Anzures, después de semanas de comparecencias y revisión de perfiles.
Pero en los pasillos de la Cámara de Diputados el nombre que circulaba con mayor insistencia desde la mañana era el del actual auditor especial del gasto federalizado.
La sesión avanzó entre acuerdos políticos ya cocinados entre las bancadas. La votación se realizó mediante cédula y urna cerrada, un procedimiento tradicional en el Congreso para nombramientos de alto nivel.
La escena parlamentaria tuvo algo de ritual: legisladores de todas las fracciones formaron una larga fila que prácticamente rodeó el pleno para depositar su papeleta. Asesores contaban votos de manera informal mientras coordinadores parlamentarios conversaban en pequeños grupos a los costados del recinto.
Al final, el resultado fue contundente:
La cifra reflejó un acuerdo político amplio: al bloque mayoritario se sumaron legisladores de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. Desde la bancada panista se justificó el respaldo señalando que el economista era el perfil “menos tóxico” de la terna.
Con esa votación, el Congreso cumplió además con el plazo legal: la designación debía concretarse antes del 15 de marzo de 2026.
Aureliano Hernández Palacios Cardel ha desarrollado prácticamente toda su carrera dentro del propio órgano fiscalizador.
Es licenciado en Economía y forma parte de la estructura de la Auditoría Superior desde 2018.
En octubre de 2025, el propio auditor saliente, David Colmenares, lo nombró auditor especial del Gasto Federalizado, una de las áreas más relevantes de la institución porque revisa cómo se utilizan los recursos federales transferidos a estados y municipios.
Antes de ese cargo se desempeñó como director general de auditoría del gasto federalizado.
Su trayectoria técnica dentro de la ASF fue uno de los argumentos que algunos legisladores utilizaron para respaldar su candidatura. Sin embargo, en el contexto político del nombramiento, la relación familiar con uno de los colaboradores cercanos de la presidenta también se convirtió en uno de los temas más comentados durante la jornada legislativa.
En la terna final también participaron dos perfiles con trayectorias distintas dentro del sector público.
Elizabeth Barba Villafán, funcionaria de la Fiscalía General de la República, fue la primera aspirante en registrarse en el proceso el pasado 21 de febrero. Durante su presentación ante legisladores afirmó que había sido “pionera en todas las instituciones” donde ha trabajado.
El tercer aspirante fue Luis Miguel Martínez Anzures, presidente del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) y vicepresidente del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, donde además funge como representante para América Latina.
Ninguno de los dos logró reunir respaldo significativo en el pleno.
El titular de la Auditoría Superior de la Federación ocupa uno de los puestos más sensibles del sistema institucional mexicano.
La ASF depende técnicamente de la Cámara de Diputados y es la instancia responsable de revisar cada año la Cuenta Pública, es decir, el informe oficial sobre cómo se ejercieron los recursos federales.
Desde esa posición, el nuevo auditor podrá ordenar revisiones al gasto público en dependencias federales, organismos autónomos, estados y municipios, además de promover sanciones administrativas o denuncias penales cuando detecta irregularidades.
Durante los próximos ocho años, Hernández Palacios Cardel encabezará las auditorías a los presupuestos ejercidos en la etapa final del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y durante el arranque del sexenio de Claudia Sheinbaum, un periodo que incluye algunos de los programas sociales y proyectos de infraestructura más grandes del país.
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