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Elecciones clave en Hungría, derrotan al populismo antieuropeo y rescatan Estado de derecho

Péter Magyar arrasó en las elecciones parlamentarias, derrotando a quien fue ministro por 16 años, Viktor Orbán, lo que da pie a un reacomodo de fuerzas en Hungría

Crédito: @magyarpeterMP

Hungría eligió acabar con 16 años de populismo, eligió terminar con un autócrata que se había apoderado de todas las estructuras del país, el primer ministro Viktor Orbán, quien fue derrotado este domingo en las urnas por una aplastante fuerza partidista representada por Péter Magyar.

Con más del 80 por ciento de los votos contados Magyar acumulaba 138 de los 199 escaños del Parlamento, y dejaba al partido Fidesz de Orbán con apenas 55 curules.

Este escenario, más que una victoria se considera ya un terremoto político. Apenas se supieron los primeros resultados, cuando afuera del Parlamento en Budapest ya bailaban miles y en los pasillos del metro se sucedían cantos y gritos al estilo de hinchas de futbol, en un claro rechazo a aquellos que coquetean con el autoritarismo y debilitan a Europa desde dentro.

Desde Putin hasta Trump, los aliados de Orbán en todo el continente hasta aquellos que hacen eco de sus métodos, esto es una derrota contundente. Ciudadanos eligiendo la democracia, el Estado de derecho y un futuro europeo —con voz alta e inequívoca.

“Hungría ha elegido a Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría. Un país reclama su camino europeo. La Unión se fortalece”, escribió casi de inmediato a los resultados oficiales Ursula Von der leyen, presidenta de la Comisión Europea

El líder más autocrático de la UE — aliado cercano tanto del presidente estadounidense Donald Trump como del presidente ruso Vladimir Putin —, Orbán concedió la derrota al declarar: "Sea como sea, serviremos a nuestro país y a la nación húngara desde la oposición.".

Magyar asegurará una supermayoría en el parlamento que le permitirá desentrañar características clave de la "democracia iliberal" de Orbán — derribando el estricto control del primer ministro sobre el poder judicial, las empresas estatales y los medios de comunicación.

La salida de Orbán supondrá un gran alivio para la UE, cuyas debilidades sistémicas ha expuesto y explotado durante años, más recientemente ayudando a Putin a bloquear 90 mil millones de euros de apoyo europeo a Ucrania.

Una gran derrota para el primer ministro húngaro también supondrá un golpe doloroso para el movimiento MAGA de Trump, que había usado al primer ministro húngaro como un talismán pionero de su propia versión de nacionalismo antiinmigrante y orientado al cristianismo.

Magyar es un conservador-liberal, exmiembro del mismo partido de Orbán, pero renunció por todos los casos de corrupción que había dentro de la dirigencia del mismo.

En cuanto a Inmigración, está en contra de las políticas de la Unión Europea y a favor de mantener la valla fronteriza, al grado de que durante la Campaña declaró: “Elegimos al pueblo húngaro y no queremos inmigrantes”.

En el plano económico, Magyar es promercado, liberal, está a favor de bajar impuestos y reducir el poder del Estado.

En cuanto a los temas de geopolítica, se declara AntiPutin, pero en cuanto a Ucrania piensa muy similar en cuanto a la recuperación del territorio.

En el plano social, ha presentado programas para priorizar la familia húngara y aumentar la natalidad.

La tarea del nuevo primer ministro se antoja compleja, porque desde Bruselas llevan tiempo acusando a Orbán de socavar pilares clave de la democracia húngara —desde el poder judicial hasta los medios de comunicación— y de ayudar a Putin a bloquear el apoyo vital de la UE a Kiev, pero el bloque de 27 naciones en gran medida no logró controlar su influencia como su principal destructor y disruptor, por tanto queda mucho por hacer.

Es muy significativo que el partido Tisza de Magyar se dirija ahora a una supermayoría, ya que ello le permitirá cumplir con las reformas judiciales necesarias para recuperar el acceso a fondos congelados de la UE congelados y revertir años de retrocesos democráticos bajo Orbán.

El partido también podría destituir a los leales a Fidesz de puestos clave, incluidos el presidente y el presidente del Tribunal Constitucional, lo que de otro modo podría atacar las nuevas medidas que tomara el gobierno entrante.

Con esta mayoría, también tendría los votos para eliminar las estructuras que mantienen al 80 por ciento de los medios bajo la influencia de Fidesz, recuperar los activos estatales entregados a fundaciones y think tanks alineados con Orbán, y reescribir normas electorales largamente sesgadas para dificultar que cualquier aspirante desaloje a un partido, allanando el camino para un retorno al pluralismo democrático.

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