Chetumal, QRoo.- Chetumal, el antiguo paraíso fiscal de México y la otrora zona libre se cae a pedazos. Lejos quedaron aquellos años del siglo 20 en que, desde la frontera con Belice, se despachaba la fayuca.
Icónicas y variadas marcas, desde Chetumal, inundaban el mercado nacional de artículos de importación de todo tipo, eran épocas de bonanza en la frontera sur mexicana.
La avenida Héroes, la principal arteria de Payo Obispo, hoy ciudad Chetumal, era el referente de la fayuca; locales repletos de mercancía, consumidores locales, nacionales, extranjeros y, comerciantes del mundo establecían sus sedes internacionales en la capital del manatí.
Los comerciantes incluso decidían a quién venderles o no. El tratado de Libre Comercio con Norteamérica, en la época de Carlos Salinas de Gortari, le asestó con fino estilete la puñalada mortal.
Vino entonces la globalización y, con ello, la muerte comercial de Chetumal, de la que hasta ahora no se puede levantar. Mucho menos cuando los que invierten fuerte, no el gobierno, apuntan hacia el norte de la entidad.
Cancún, Tulum, Cozumel, Playa del Carmen, Puerto Morelos, son las zonas privilegiadas donde los grandes consorcios de hoteles, restaurantes y comercios aterrizan.
El turismo beliceño, sostén por décadas de la economía local, cayó cerca de 60 por ciento, según cifras de la Canaco-Servitur Chetumal-Tulum.
Esa misma cifra indica que de 50 mil cruces que sumaban los centroamericanos al mes durante 2025, este año apenas alcanzó los 20 mil, el derrumbe fue brutal, escandaloso, no para el gobierno.
Durante su reciente visita, el líder de la Concanaco, Octavio De la Torres Esteffano, regañó a integrantes de cámaras empresariales del sur; les dijo que, para levantar el vuelo, dejar el rezago y salir del estancamiento deben dejar de ser alfombra roja y caravana.
Y es que en Quintana Roo, el sur sobre todo, no tiene empresarios, líderes de sector, solo comerciantes, improvisados políticos que viven del gobierno por ser servil.
Así se los dijo en pocas palabras Torres Esteffano, "dejen de pensar como cangrejos y les irá bien", en pocas palabras, no sean agachones y oportunistas, solo trabajan para privilegiar y defender sus contratos.
Y saben que tiene razón; lo que no le dijeron a De Latorre Esteffano es que su líder en Chetumal fue impuesta desde el gobierno; es hermana del oficial mayor, quien pone y quita en las cámaras empresariales.
Para colmo, el secretario de Desarrollo Económico del estado no reconoce la problemática real, Paúl Carrillo no habla de crisis sino de reacomodo y expansión de negocios, que la dinámica comercial actual responde a ciclos naturales, dice que los negocios no son vitalicios.
Más de 50 por ciento de los 250 afiliados arrastran deudas desde 2020, cuando la pandemia, sin visos de mejora sino todo lo contrario.
Y mientras el estado habla de reubicación, la Coparmex reportó el cierre de al menos 30 negocios en el primer cuatrimestre de 2026; pero sus liderazgos toda la vida también extendieron la mano.
El gobierno le apuesta a la consolidación de los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar; pero ni eso, ni el Tren Maya levantará la economía de Chetumal.
Solo las agrupaciones empresariales fuertes, independientes al gobierno, que critiquen, enfrenten y cuestionen las fallidas políticas públicas. De lo contrario el cierre de negocios que mantiene como cementerio la avenida Héroes, seguirá de picada hasta donde tope.
Los comerciantes son los afectados, la carga tributaria y los liderazgos de cartón, además de que la mayoría renta los locales; pues, para colmo, 80 por ciento de los propietarios, murió y dejó intestados.
Sin rumbo y sin certeza de la propiedad, adónde va llegar esto.
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