Las autoridades que tienen bajo resguardo a Ernesto Ruffo no le proporcionan los medicamentos que le mandaron por una reciente operación de cadera y tampoco le permiten utilizar un aparato para la apnea del sueño para poder respirar por las noches, porque donde está detenido no hay ni siquiera electricidad.
Es decir, están poniendo en riesgo su vida.
A su hija, Verónica, que es ciudadana estadounidense, le cortaron la línea telefónica que contrató en México, además de que le bloquearon una cuenta bancaria que tenía en el país, a pesar de no estar en un proceso judicial.
Si eso no es hostigamiento y un caso político, como asegura el gobierno, tiene todas las agravantes de que sí lo es.
Baleado en plena oficina municipal
A Valentín Lavín Romero, el alcalde de Temoac, en Morelos, ya lo habían intentado asesinar en enero, en la carretera México-Oaxaca.
Ahora sí lo lograron y en su propia oficina en la presidencia municipal, donde dos sicarios lo balearon. Como suele ocurrir, los responsables de los hechos huyeron.
Las autoridades ya están haciendo las investigaciones, pero resulta evidente que mientras no desmonten todas las redes criminales que se afianzaron en la pasada administración estatal, van a estar complicadas las cosas.
Durante años dejaron que los criminales se empoderaran y en estos momentos se están pagando las consecuencias. En Morelos hay que voltear al pasado; sí, pero al inmediato.
Nadie sabe dónde está el dinero de El Mayo
Y como era de esperarse, en México nadie tiene idea de dónde está el dinero de Ismael El Mayo Zambada y mucho menos los 15 mil millones de dólares que las autoridades de Estados Unidos le quieren confiscar.
Por regla general, este tipo de sanciones de las cortes terminan en nada o en saldos mucho menores a los proyectados, porque los narcotraficantes no suelen tener ni cuentas bancarias ni propiedades a su nombre, como aclaró, para que nadie se haga ilusiones, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Otra cosa será que las indagatorias continúen desmantelando las diversas complicidades y se detecte a los prestanombres.
Mientras tanto, los reclamos al norte y al sur del río Bravo quedarán en eso, en otro jaloneo sobre recursos que quizá ni existen, al menos como se están imaginando.
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