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La Conveniencia

La Suplente nos pidió unidad nacional esta semana. No por el Mundial, aunque ya casi nos alcance el final. La pidió porque agentes de ICE han maltratado e incluso asesinado a connacionales en Estados Unidos y por fin, el gobierno mexicano decidió exigir explicaciones. Todos los partidos, menos el PRI, se sumaron al llamado. Hasta el PAN aprovechó para recordarle al gobierno que llevaba dos años sin hablar con la oposición.

Bonito gesto. Y duró exactamente lo que tardó El Partido en contradecirlo.

Mientras La Suplente hablaba de defender a los mexicanos del otro lado de la frontera, una dirigente de su propio partido proponía correr a los de este lado. Mitzuko Márquez, secretaria general de Morena en Colima, dijo que quien no esté feliz en México debería irse. Así, sin escalas. Lo curioso es que con la misma boca que expulsaba compatriotas era con la que unos días antes pedía al Partido Verde consolidar la alianza. Hay puertas que claramente solo sirven de salida.

La contradicción tiene algo de farsa. Se exige que Washington respete a los mexicanos que viven allá, pero se insinúa que los mexicanos que cuestionan al gobierno ya no merecen vivir aquí. La soberanía terminó convertida en un filtro. Protege a los que aplauden. A los demás se les recomienda hacer las maletas.

Porque esa es la pregunta incómoda. ¿Quién sí cuenta como connacional?

El migrante golpeado por ICE, por supuesto. Merece toda la indignación del Estado. El ciudadano que reclama por la inseguridad, el desabasto o la economía, ya no despierta la misma solidaridad. Ese es incómodo. Ese estorba. Ese, según la lógica de Márquez y de tantos otros morenistas, mejor debería buscarse otro país.

La Transformación nunca entendió a los ciudadanos como ciudadanos. Solo los clasificó. Están los “buenos” mexicanos y los otros. Los patriotas y los conservadores. Los del pueblo y los enemigos del pueblo. Es una aduana ideológica donde el pasaporte cambia de color según la opinión que uno tenga.

Y por si hacía falta otra maroma desnucadora, apareció el CeroVotos, siempre como vocero de sí mismo. Dijo que los audios de Marina del Pilar fueron obtenidos ilegalmente, que Estados Unidos no ha presentado pruebas y que hablar con presuntos agentes estadounidenses era simple coordinación institucional. Curiosa elasticidad la de sus principios. Cuando el involucrado es un opositor se llama injerencia, traición o entreguismo. Cuando es uno de los suyos, se convierte en “cooperación”.

Así funciona la unidad nacional versión 4T. Afuera de México, todos somos hermanos. Adentro, primero hay que pasar lista.

Al final, esa soberanía que tanto cacarean solo les aplica a quiénes tienen la membresía vigente…

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