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La fortaleza del dócil

No es fácil entender los ataques tan virulentos que desde la Casa Blanca se han hecho contra el papa León XIV.

Con el conflicto en Irán aún sin resolver y la campaña de las elecciones intermedias por iniciar, es importante tomar distancia para entender el contexto actual en EU. La “desconexión” entre los electores estadounidenses y Trump es innegable y pone en riesgo la mayoría republicana en las cámaras y en muchos estados que acudirán a elegir gobernadores. MAGA está en peligro.

La iglesia católica está pasando por un momento muy interesante; después de décadas de ver templos vacíos y una caída muy importante de católicos en el mundo, estamos asistiendo a un resurgimiento que se explica por un cambio en la dirección de la Iglesia, más cercana a las personas y sus problemas cotidianos, y al nuevo liderazgo de los últimos pontífices.

León XIV es el primer papa en la historia con doble nacionalidad, nacido en EU, pasó 40 años en Perú y entiende perfectamente las necesidades de los pobres y marginados. Allí, Robert Prebost era sencillamente el padre Roberto. Peruano por decisión personal se convierte en el segundo papa latinoamericano.

Fraile y sacerdote agustino lleva la impronta de la vida comunitaria, la interioridad y el pensamiento de su padre fundador. León XIV tiene una personalidad muy diferente a la de sus predecesores, pero su pensamiento es muy similar. Es sereno y moderado, pero en la Casa Blanca es visto como un papa débil. Se equivocan.

Cerca de 22% de los adultos en EU son católicos, la posición pacifista de León XIV con “una paz desarmada y desarmante” puede influir de forma importante en muchos electores que no están de acuerdo con la política exterior de su gobierno.

La vocación de la Iglesia y de León XIV no es la política, pero su posicionamiento en temas como la paz, la justicia y la doctrina social pueden tener efectos determinantes en la política. Basta recordar a Juan Pablo II y la URSS.

Por personalidad, era fácil etiquetar a Francisco I como “el papa rojo” y antiamericano que se tradujo en hostilidad y desconfianza de muchos católicos conservadores. Con León XIV ya no funciona este engaño. Ser dócil no es ser débil.

La fortaleza del dócil puede ser la debilidad del tirano.

Pancho Graue

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