El gobierno mexicano no ha reconocido la muerte de los pescadores, a diferencia de otros países de la región, lo que ha invisibilizado el caso a nivel internacional
El gobierno mexicano no ha reconocido la muerte de los pescadores, a diferencia de otros países de la región, lo que ha invisibilizado el caso a nivel internacional

La ofensiva estadounidense contra presuntas narcolanchas ha dejado al menos 13 mexicanos muertos: ocho pescadores fueron víctimas de ataques aéreos contra embarcaciones en aguas internacionales frente a México y otros cinco mexicanos fallecieron en hechos similares en América Latina, según una investigación de Los Angeles Times.
De acuerdo con una serie de testimonios recabados por el periódico estadounidense, los ataques encendieron la alarma en comunidades pesqueras como La Cruz de Huanacaxtle, en Puerto Vallarta, donde habitantes temen que pescadores legales sean confundidos con objetivos de los operativos.
En contraste, el declive económico ha empujado a algunos pobladores de Puerto San Carlos, Baja California Sur, a participar en el tráfico de drogas al servicio del crimen organizado.
“Los delincuentes se aprovechan de la precaria situación económica del sector pesquero y, en ocasiones, se acercan a los pescadores ofreciéndoles ayuda para modernizar sus embarcaciones con uno o dos motores nuevos. Más tarde, recurren a la fuerza a cambio de favores”, explica.
La publicación señala que, a diferencia de las denuncias impulsadas en Venezuela, Colombia y Ecuador, el gobierno mexicano no ha reconocido la muerte de los pescadores, lo que ha dejado la problemática fuera del foco internacional.
“Al ser consultada sobre si tenía conocimiento de ciudadanos mexicanos fallecidos en ataques, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México respondió: ‘No tenemos información’”, detalla.
El reportaje también expone que las autoridades mexicanas aseguran no contar con información sobre los ataques. Moisés López Pedroza, portavoz de la Marina, afirmó que únicamente podía confirmar que ningún operativo de este tipo ocurrió dentro de la Zona Económica Exclusiva de México.
Desde el inicio de la nueva ofensiva del gobierno de Donald Trump contra narcolanchas, al menos 221 personas han muerto en los operativos, una estrategia que organizaciones defensoras de derechos humanos califican de ineficaz e ilegal.
De las 13 víctimas reportadas, ocho era pescadores originarios de Nayarit, quienes murieron en un ataque en febrero de 2026, fecha que coincide con dos ataques reportados por el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM).
A estos casos se añaden otros cinco hombres originarios de Puerto San Carlos, Baja California Sur, quienes presuntamente perdieron la vida en operativo similares en el mar entre marzo y mayo.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha revelado la ubicación exacta de ninguno de los 64 ataques que ha llevado a cabo ni ha compartido información sobre quiénes fueron los objetivos.
“En muchos sentidos, el fenómeno ha estado oculto a plena vista: en pueblos costeros de todo México, marineros se han hecho a la mar y luego han desaparecido, y las fechas de sus desapariciones coinciden estrechamente con los choques de embarcaciones reportados por Estados Unidos”, señala el reportaje.
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