Cuando los elementos del Estado Mayor detuvieron a Mario Aburto, en Lomas Taurinas, Tijuana, es probable que hayan tenido un dejo de amargura, porque tenían al asesino, estaba vivo y podía confesar, pero a la vez su jefe, Luis Donaldo Colosio Murrieta, a quien tenían que custodiar, estaba muerto y por dos balazos que se percutieron de una pistola Taurus. Esto no se valora en su dimensión, porque quien mató al candidato del PRI a la Presidencia de la República …
