Lo que más me sorprende de vivir en México no es la barbarie cotidiana que sufren las personas o la que provoca la nomenclatura morenista, por más que me repulse. Tampoco los millones de personas que han renunciado al pensamiento, la esperanza y la libertad para rendir su voluntad ante el engaño populista. Lo que me sorprende son los millones de mexicanos que cada día se levantan dispuestos al amor para sus familiares, salen a la calle y con mínimos …
