En El Príncipe, Maquiavelo advertía que un soberano nunca debe basar su seguridad en fuerzas ajenas. Siglos después, el “Escudo de las Américas” de Donald Trump revive esta lógica: no ofrece una alianza de iguales, sino un protectorado de auxiliares. Al excluir a México de esta arquitectura de hierro y satélites, Washington aplica la máxima de que es preferible ser temido que ser amado, convirtiendo la diplomacia en una moneda de cambio electoral. Esta iniciativa trasciende la lucha contra el …
