En estos tiempos hemos aprendido a repetir consignas como si fueran llaves mágicas. Se dicen hasta el cansancio en plazas públicas, en conferencias matutinas, en discursos solemnes y en publicaciones cuidadosamente diseñadas para redes sociales. Se repiten con método y disciplina hasta que empiezan a sonar verdaderas. “Llegamos todas”. La frase flota en el aire desde hace dos años como una promesa colectiva o como una puerta abierta. Pero basta con caminar unos metros fuera del escenario pagado, apenas lo …
