Los narcolaboratorios de fentanilo están ocultos entre los picos de las cordilleras más elevadas de la Sierra Madre Occidental, donde sólo se atreven a volar los cóndores y algunos buitres. Se justifica que es complicado desmantelarlos entre cerros escarpados, peñones que parecen elevarse al cielo, perdidos en la inmensidad del Triángulo Dorado. Lo cierto es que contrario a la versión oficial, muchas fábricas clandestinas se encuentran junto a la costa del Pacífico, o cerca de la carretera federal que va …
