Elevar a rango ministerial una dependencia cultural es una ilusión que no resuelve la asfixia presupuestal ni los problema de fondo del sector: por ejemplo, la promesa vacía de 'reconstruir el tejido social', metáfora que diagnostica una ruptura sin decir quién la ha causado, y que, en la práctica, ha funcionado como un 'nudo falso' que sostiene sin reparar. Frente a un contexto de impunidad y violencia, y una política cultural que oscila entre administrar la espera y el planteamiento …
