La visita del representante comercial de EU, Jaimeson Greer, a México, le da continuidad a la renegociación del T-MEC. Por los avances anunciados en 48 de los 54 temas problemáticos, el análisis de la Sección 301 del T-MEC (patentes farmacéuticas, protección industrial y combate a la piratería), dará luz sobre las posibilidades de concretar las negociaciones en los tiempos estimados para mediados de año.
Un tema central es el relativo al acero y la industria automotriz, sectores afectados por la prioridad de EU de reducir insumos y componentes de Asia, particularmente de China, en lo exportado a EU. Una exigencia es que las reglas de origen sean más estrictas y podrían irse más allá de garantizar insumos originales de la región para exigir exclusivamente insumos estadounidenses. Dado que las exportaciones mexicanas de manufacturas automotrices y electrónicas al mercado estadounidense son importantes para ambas partes, las reuniones de los empresarios de ambos países con las autoridades de EU han insistido en la vinculación existente entre los procesos productivos. Sin embargo, hay que recordar que la prioridad del gobierno de Trump es incrementar el empleo en el sector manufacturero estadounidense, proteger las industrias de EU y atraer la inversión.
Por ello, habrá que tener en cuenta que, si bien en febrero de 2026 la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autorizaba al presidente a imponer aranceles, entonces se optó por la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, para que el presidente Trump firmara una nueva disposición que impuso un arancel global de 10% a la mayoría de las importaciones (en principio vigentes durante 150 días, a no ser que el Congreso decidiera prorrogar el plazo).
Este caso ejemplifica que los acuerdos a los que se llegue podrían no brindar el grado de certidumbre necesario para el fortalecimiento de la relación comercial y el impulso de determinadas industrias bajo un esquema de sustitución de importaciones. Pero la oportunidad existe y reclama invertir en la producción nacional de los insumos hoy importados, garantizando cero piratería y protección industrial.
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