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Relación de los hechos

Más allá de las aventuras y desventuras del futbol, no hay duda de que vivimos los peores momentos de la relación entre México y Estados Unidos en más de un siglo.

México y Estados Unidos son sedes mundialistas. Esta asociación tripartita (con Canadá) se concretó, más allá del interés mercadotécnico, para afianzar los vínculos entre nuestras naciones. La realidad es distinta: recientemente Sheinbaum lanzó graves acusaciones de intervencionismo y Trump amenazó combatir a los cárteles del narcotráfico por vía terrestre, lo que implica acciones en territorio mexicano.

Una veloz relación de hechos de las últimas semanas puede ayudar a comprender mejor el momento que atravesamos.

21 de mayo. Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de EU, se reúne en Palacio Nacional con Claudia Sheinbaum. No se llega a ningún acuerdo. Trasciende que en esa reunión Mullin comunicó a Sheinbaum que Estados Unidos investigaba al senador Adán Augusto López, al que le retirarían su visa. Éste habría involucrado en sus negocios a Andy López Beltrán. La presidenta dio por terminada abruptamente la reunión.

23 de mayo. Sheinbaum vuelve a viajar a Tabasco para entrevistarse con el expresidente ante la gravedad de la situación. El fuego está llegando a los aparejos. De Andy a Andrés Manuel hay un solo paso. Se toma la determinación de cambiar el discurso. México no entregará ni a Rocha ni a los otros siete acusados. Sheinbaum en Tabasco declara: “AMLO y yo somos lo mismo”.

25 de mayo. Dos días después, Andy López se separa de su cargo en Morena y anuncia que buscará una diputación en Morena. De inmediato, como buscando protección, se traslada a Tabasco donde se niega a dar entrevistas que no sean entrevistas a modo, y en éstas se advierte un cambio: comienza a hablar con acento tabasqueño imitando el tono de su padre. “Yo y mi padre somos lo mismo”, podría haber dicho.

31 de mayo. Durante un informe en el Monumento a la Revolución, Sheinbaum endurece notablemente su discurso frente a EU. No se trata de impartir justicia, dice, sino de un movimiento político: Estados Unidos quiere intervenir en el proceso electoral mexicano.   

1 de junio. Al día siguiente, en su conferencia, Sheinbaum reitera su discurso con una salvedad: exculpa a Trump. Él no es el responsable sino funcionarios menores de su gobierno. Critica al embajador Johnson de inmiscuirse en la política nacional. 

4 de junio. AMLO publica una carta dirigida a Trump en la que se queja del intervencionismo de EU. En la carta distingue entre dos Trump: el de antes, que lo trató muy bien, y el de ahora. Como Sheinbaum, dice que los culpables de ese cambio son los colaboradores de Trump. 

9 de junio. Se hace público que Estados Unidos investiga a Adán Augusto y le retiró su visa. De Andy a Andrés Manuel hay un solo paso. El objetivo es claro: van por el expresidente, por su tolerancia, ¿complicidad?, con la producción de fentanilo en México, que habría matado a cientos de miles de jóvenes estadounidenses.

7 de junio. Se incrementan las manifestaciones en la Ciudad de México. Maestros de la CNTE, madres buscadoras, jueces despedidos, organismos contra la violencia. Intentan bloquear el Zócalo y el acceso al estadio Azteca.

10 de junio. Trump anuncia: "Aunque me duele decírselo a México, estamos concentrados en la entrada de drogas por tierra”, lo que implica incursiones en nuestro territorio.

11 de junio. Las manifestaciones se incrementan. La ciudad es un caos. Estados Unidos amenaza. Sheinbaum, ante la crisis, se muestra impotente. Lo que antes era sólido parece desvanecerse en el aire.

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