La semana pasada escribí en este espacio sobre la incapacidad de la oposición para capitalizar los escándalos de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar. Advertí que no se veía en el ambiente ninguna figura, mucho menos varias, con capacidad para aprovechar el desprestigio de Morena y alzarse con el triunfo en la disputa por la gubernatura el año entrante. No obstante, poco después de enviar esa colaboración, me enteré de la detención del exgobernador panista Ernesto Ruffo Appel. Me es imposible pronunciarme sobre el fondo de las acusaciones contra Ruffo dado el desconocimiento que priva sobre las pruebas. No obstante, el incidente marca un punto de inflexión en la escalada de autoritarismo acelerado que se emprendió México en los últimos años. Dice Pablo Hiriart, director de esta casa, que ya estamos atestiguando la actuación de una dictadura. Pepe Carreño, comentarista experimentadísimo de la vida nacional desde hace al menos seis décadas, ha subrayado la credibilidad nula de una persecución contra un político bajo el nuevo sistema judicial “electo”.
Evidentemente, se observa la imperiosa necesidad del régimen por distraer de los comprometedores audios de Marina del Pilar, que sumados a la solicitud de extradición contra el gobernador Rocha, exhiben la verosimilitud de quienes han hablado de Morena como un narcopartido. Con todo, el mecanismo distractor es mucho más alarmante que las ocurrencias circenses de la mañanera a las cuales nos acostumbró López Obrador. Encarcelar un personaje de tanto peso simbólico como Ruffo (primer gobernador opositor en la historia del país) nos sitúa ya no en la antesala del autoritarismo, sino en su ejercicio pleno. Podrá alegarse que se trata de una investigación bien armada, pero la coincidencia de los tiempos con el colapso de la credibilidad morenista en Baja California es tan burda, que avergüenza el cinismo y la falta de oficio político de Morena. Estamos a unos días de que Jaime Bonilla, exgobernador también morenista en su momento de Baja California, afirmase en todos los medios de comunicación nacionales que él le advirtió a AMLO sobre las conexiones de Marina del Pilar con el narco. Incluso, agrega que le presentó las pruebas. Eso es fuego amigo y no bromas. Sobre todo, es una demostración de que el gobierno no dejará pasar nada que lleve a la derrota de Morena en las elecciones del año entrante. El tablero electoral ha sido drásticamente modificado para mal. Ya podemos esperar todo contra la oposición, tenga o no buenos perfiles. No van a soltar el poder por las buenas…
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