La presidenta hizo unas declaraciones muy extrañas en la mañanera. Otra vez. De acuerdo con la nota de La Aurora, “acusó a agencias y autoridades de Estados Unidos de implementar tácticas de "injerencia" orientadas a socavar la administración federal y provocar fracturas al interior del Gabinete de Seguridad”. Y agregó: “Que se ocupen de los asuntos de allá; acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá. Quisieron dividir al Gabinete de Seguridad, pero se toparon con pared". Uno no sabe si reír o preocuparse. La presidenta habla como si fuera una agitadora de plaza y no una jefa de Estado. Justamente, si los norteamericanos se preocupan por los temas de seguridad en México, no es debido a una preocupación por el bienestar de los mexicanos, sino porque cada vez queda más claro que los delitos cometidos por la gente aquí, tuvieron cómplices y correlato allá. Es decir, los alcances delictivos de políticos de Morena llegaron a la incursión en actividades criminales del otro lado de la frontera. Véase particularmente el huachicol fiscal. De manera que sí, se están ocupando de los asuntos de allá.
“Se toparon con pared” dice. Dime lo que presumes y te diré de lo que careces. Los elogios del director de la DEA a Omar García Harfuch causaron un revuelo tal en México, que evidentemente ocasionaron divisiones en el interior del movimiento gobernante. La verdad es que en Estados Unidos esas declaraciones pasaron completamente inadvertidas, pues el director de la DEA no es un funcionario con gran nivel de exposición mediática, pero aquí se interpretaron por algunos extremistas como un respaldo a OGH en la carrera presidencial. De manera que mientras la presidenta más categóricamente niega las fracturas en su movimiento, más parece evidenciarlas. Y como en todo grupo político, si hay divisiones, quiere decir que el liderazgo real está en disputa. La definición de la cadena de mando en Morena, y más aún en temas de seguridad, debiera ser una prioridad, mas no parece serlo. Los norteamericanos no están creando las fracturas, sino que las capitalizan a su favor. Además, una mañanera no parece el espacio oficial adecuado para reclamar nada en la relación bilateral. Uno quisiera ver los canales diplomáticos activándose de manera formal, pero en lugar de ello seguimos viendo las mañaneras como instrumento de política pública, incluso para asuntos de seguridad y política exterior. La falta de liderazgo consolidado también produce desinstitucionalización y se nota.
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