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AMLO cambió la historia de México

Para su defensa personal, López Obrador embarcó a la presidenta Sheinbaum y a México en un pleito sin retorno y de insondables consecuencias contra Estados Unidos.

No hay manera, con o sin Trump, de tener una relación de libre comercio con Estados Unidos cuando el gobierno de la República se pone, de palabra y obra, contra Estados Unidos en la lucha del vecino país contra los cárteles.

En su carta del miércoles López Obrador disparó, en lo externo, contra Marco Rubio. Y en lo interno, contra Omar García Harfuch.

Los golpes recientes contra capos y destrucción de narcolaboratorios tienen un límite: no tocar la estructura político-criminal del obradorismo.

Hasta ahí puede llegar el eficiente secretario de Seguridad federal, y hasta ahí llega la colaboración con Estados Unidos.

Un paso más y es intervencionismo.

AMLO es el arquitecto de la narcopolítica a gran escala en la doceava potencia económica del mundo.

Corrompió de manera selectiva a los mandos de las fuerzas armadas.

Incrustó a los cárteles en las estructuras de poder en prácticamente todo el país.

Y pudrió la relación con Estados Unidos.

En su carta del miércoles dice que ahora ve a “otro Trump”, rodeado de consejeros “inexpertos, resentidos y fanáticos”. Y pide que regrese el otro Trump”.

Trump es el mismo. Quien sí cambió, después de su visita a Palenque, fue la presidenta Sheinbaum.

Luego de su reunión con López Obrador se acabó la presidenta de cabeza fría que había llevado bien la difícil relación personal con el mandatario estadounidense.

En su discurso en el Monumento a la Revolución vimos a una Claudia Sheinbaum beligerante, retadora y decidida a defender, hasta donde tope, a los narcos de su partido.

Primero quemar a México que entregar a los que se asocian con los cárteles que inundan de drogas ilegales a Estados Unidos.

Son las mismas líneas discursivas de la carta de López Obrador. Con una nada sutil adición, dicha el lunes: la Marina Armada de México fue penetrada por la DEA y agencias de Estados Unidos en el sexenio de Felipe Calderón.

Igual a lo que escribió AMLO en su carta, contra la Marina.

Todos sabemos por qué.

La Marina en tiempos de Calderón fue una institución confiable y eficaz en la lucha contra los criminales.

Y parte del almirantazgo de la Marina de AMLO tomó el mando de negocios criminales, aliada con gobernadores morenistas y prominentes figuras de la 4T.

López Obrador, a través de Claudia Sheinbaum, defiende a los narcopolíticos que él empoderó.

Su carta, y lo dicho por Sheinbaum, apuntan contra el secretario de Estado Marco Rubio, que desde años señaló a López Obrador como el protector del narcotráfico en México.

Dice AMLO que los nuevos consejeros de Trump “están tramando” debilitar a Morena, y por eso “la embestida del gobierno de Estados Unidos contra el gobierno de México”.

El expresidente disparó en defensa propia.

Lo que hace EU no es intervencionismo, sino protegerse de tener a un vecino que podría llegar a ser un narcoEstado.

EU, con Trump o sin Trump, necesita que en México se descabecen alianzas político-criminales al más alto nivel.

Y esas alianzas todos sabemos dónde están, y para Sheinbaum son innegociables.

Es el fin de una era para México, que no sabemos adónde conduce.  

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