La frase completa, en una manta desplegada en el Paseo de la Reforma la mañana de antier, decía: “¡EXIGIMOS! / mesa nacional con solución / Claudia-CNTE / o / NO RODARÁ EL BALÓN”. El texto adopta la forma de un poema, pero no lo es. Constituye, sintéticamente, una prueba de fuego para el gobierno federal. El actual conflicto sorprende por su similitud con el de 2025. Pareciera una película que ya vimos, pero presentada con una nueva escenografía: ¡El Mundial! las fechas, actores y demandas se repiten, pero el desenlace es aún incierto: ¿habrá un arreglo final, como un año atrás, o el actual conflicto se intensificará?
El enfrentamiento del año pasado terminó el 30 de mayo con el levantamiento de la huelga nacional. El jueves 4 de junio apenas fue el quinto día. El número y la naturaleza de las demandas son muy semejantes: fueron 68 el año pasado, unas pocas más ahora, contenidas en un pliego de 17 páginas, presentado a la SEP el 1 de mayo. Lo central permanece inalterable: abrogar la Ley del ISSSTE de 2007, así como retomar el pago de pensiones tasadas en salarios mínimos, desechando las llamadas Unidades de Medida y Ajuste (UMA), implantadas en 2016 y que, en este 2026 hacen una diferencia notable en sus montos.
Una parte de las demandas secundarias también se repite: 100% de incremento salarial, la desaparición del régimen de las Afores, la deuda que tienen algunos estados con las pensiones del ISSSTE, y algunas más.
Frente a todo ello, una clave del año pasado (que no funcionó) podría estar siendo usada ahora en las “mesas de diálogo” que se sostienen en la Secretaría de Gobernación. Se refiere a la idea expresada por Pedro Hernández (secretario general de la Sección 9 de la Ciudad de México): “El tema principal no es el salario, es la pensión. . . vayamos a una reforma que nos permita acceder a una pensión justa. . . no calculada en UMA sino en salarios mínimos”. El ejemplo utilizado el año pasado es contundente: un miembro típico del magisterio (con una plaza de un turno en el nivel básico, de 25 horas), una vez jubilado, tiene derecho a percibir dos UMA que, en números redondos son 6 mil pesos, frente a lo que significaría en salarios mínimos, 16 mil pesos. (T. Coll, La Jornada, 17 de mayo, 2025). Una diferencia de 144%, proporción que se ha ido ampliando año con año.
El año pasado, en determinados momentos de la “negociación”, la CNTE reivindicó el compromiso del candidato AMLO (marzo de 2018), en el Pacto de Guelatao, consistente en la abrogación de la ley del ISSSTE. Dicho compromiso no se cumplió ya que, con posterioridad, en su calidad de presidente argumentó que “no tenía los votos suficientes en el Congreso para modificarla. . . ahora que esos votos ya se tienen, el nuevo gobierno se ha deslindado. . .” No obstante, la CNTE fijó una posición: “No está por el todo, sino en disposición a negociar y llegar a un punto medio”.
Frente a lo anterior, y un año después, la posición gubernamental no ha variado. En términos generales se reconoce que la ley es injusta: “Sólo que no hay dinero”. Ante el reclamo del diálogo directo con la CNTE, la presidenta parece haber dado el jueves una respuesta definitiva: No es necesario un encuentro, “no va a cambiar nada si se reúnen conmigo”. Gobernación y la SEP “tienen toda la confianza para llegar a acuerdos”.
Recomendar Nota
