Tal vez la ciudadana Claudia Sheinbaum Pardo haya escrito en su diario de vida que la semana pasada fue la más importante de su carrera científica, porque a sus 63 años de edad descubrió la existencia del agua tibia.
El hallazgo consistió en concluir que con la CNTE no hay manera de llegar a un acuerdo franco y duradero, pues se trata de un grupo de chantajistas profesionales.
“¿Qué caso tiene el diálogo si se sigue manteniendo la misma posición?”, preguntó la presidenta al día siguiente de la inauguración del Mundial de Futbol, cuando la CNTE había dado a entender que hubo un acuerdo con el gobierno.
Horas más tarde, la coordinadora hizo lo de siempre: mordió la mano que le habían extendido y sus acarreados marcharon rumbo al Azteca para manchar el Mundial.
El sábado en Aguascalientes los “educadores” la corretearon con intenciones nada fraternas, a pesar de que les había dado todo lo que pedían, salvo abrogar la Ley del ISSSTE porque sería la quiebra económica del Estado.
“Aquí hemos hecho varios planteamientos. Y acá, pues no. Además, dicen en la mesa una cosa y luego hacen otra cosa afuera. Es muy complejo”, dijo Sheinbaum cuando descubrió (otra más, para su diario de vida) que la CNTE le había tomado el pelo.
Pues sí, desde hace muchas décadas la CNTE ataca con violencia, logra una mesa de diálogo en la que arranca millones de pesos y canonjías al gobierno, y luego vuelve a la carga con exigencias incumplibles.
La única manera de poner fin a los chantajes de la coordinadora y que los “educadores” que la integran se preparen para enseñar a los alumnos, es quitándole poder sobre los profesores.
Si la coordinadora (y los vivales del SNTE) pierde el poder sobre los ascensos y plazas de los maestros, se acaban las extorsiones, las marchas y los boicots que los líderes magisteriales realizan gracias a la movilización de “profesores” que le deben su presente y su futuro a la cúpula sindical.
Un profesor que asciende por sus méritos académicos no le debe nada al sindicato y de ninguna manera vendrá a dormir en tiendas de campaña y a destruir banquetas y mobiliario en la Ciudad de México.
El punto está en que ya se les había quitado el poder y los maestros se evaluaban con regularidad, hasta que llegó Morena al gobierno y les devolvió el poder sobre el futuro de los profesores y la rectoría de la educación pública.
Con la CNTE no tiene sentido dialogar porque su negocio es el chantaje permanente, descubrió la presidenta la semana pasada.
Un breve ejercicio de memoria le ayudaría a recordar que la coordinadora fue la eficaz aliada de López Obrador a la hora de las movilizaciones, incendios y asaltos a oficinas de gobierno cuando AMLO buscaba dar ante el país y el mundo la imagen de que México era ingobernable.
La coordinadora era el tigre de AMLO cuando apostaba contra México. (No el único, también tenía al narco).
Si la presidenta revisara en redes sociales sus palabras de aliento a la CNTE en la época en que ella también trabajaba por exhibir a México como un país ingobernable, tal vez descubra su parte de (i) responsabilidad en esta desgracia nacional.
La CNTE fue revivida por López Obrador y ha vuelto a hacer lo único que sabe hacer: dañar a México.
Claudia Sheinbaum creyó que podía contar con la coordinadora para gobernar.
Le tomaron el pelo.
Descubrió el agua tibia.
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