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Pese a todo, maravilloso

Aún en los momentos más difíciles “México sabe cantar, México sabe bailar, México sabe gritar”, dijo Juan Pablo II en alguna de sus visitas.

México ha resistido el empuje de gobernantes resentidos o amargados que por ocho años han querido dividirnos en dos bandos que deben odiarse porque así, piensan, avanza la historia.

Qué país tan fuerte. Sabe cantar, sabe bailar, sabe gritar.

Ayer 85 mil personas de distintas edades, condición social, creencias religiosas y preferencias políticas gritaban un solo nombre propio: México.

Lo mismo hacíamos millones que seguimos por televisión el juego México-Sudáfrica.

Ayer compartimos el orgullo por la maravillosa inauguración del evento más visto del planeta, en el coloso diseñado por Pedro Ramírez Vázquez, que a las 13:00 de ayer jueves 11 de junio entró en la historia como el primer estadio en el que se han inaugurado tres mundiales de futbol.

Su Majestad, el Estadio Azteca, lució precioso ante los ojos del mundo.

Afuera del estadio se expresaron los conflictos sociales que aquejan al país, y que son producto de la polarización generada por amargados y odiadores que nos gobiernan.

Estuvieron presentes las madres buscadoras de sus hijos desaparecidos en esa “lucha entre particulares”, como llamaba el mandatario anterior a las guerras entre los cárteles de las drogas.

Los maestros de la CNTE, que habían perdido el poder de convocar a manifestaciones, porque los ascensos ya dependían de sus méritos y no del sindicato, trataron de hacer imposible la llegada al Azteca, y fracasaron.

Ya tienen fuerza otra vez, porque el amargado mayor de Morena les devolvió el control de las plazas.

Un contingente de enmascarados violentos, identificado como el Bloque Negro, atacó a la policía afuera del estadio. Ellos son creatura de Morena.

Ese grupo siempre fue el brazo porril del partido que ahora está en el gobierno federal. Cuando los detenían, abogados de Morena (o su antecedente, el PRD) gestionaban su liberación y entre legisladores obradoristas juntaban dinero para pagar la fianza.

Todavía ayer, en plenos festejos mundialistas, la presidenta hablaba de acechanzas de “la ultraderecha nacional e internacional”.

La secretaria de Gobernación anunció que se investigaría si algún grupo pagó el boleto de las madres buscadoras de Jalisco para que vinieran a manifestarse a la Ciudad de México.

Las expresiones cotidianas de amargura hiriente de nuestros gobernantes y de medios de comunicación que replican los exhortos al odio, han permeado mucho menos de lo que habíamos imaginado.

Sólo hubo un grito en el recinto histórico de Santa Úrsula. Y en los restaurantes y en los hogares. México.

Tal vez por eso no fue al Azteca la presidenta Sheinbaum ni la Jefa de Gobierno de la Ciudad, ni ninguna autoridad de primer nivel. La unidad no es lo suyo. No es su ambiente la alegría.

Ellos se lo pierden, pero también perdemos todos.

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