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Ernesto Ruffo, días de caza

En una situación de normalidad quizá estaríamos ante un viraje, una determinación de acabar con la impunidad y romper, de una buena vez, las redes de complicidad de la política con el crimen.

Pero no es eso, la detención de Ernesto Ruffo es más una caja china que un correctivo.

Las cajas de ese tipo, ya se sabe, pueden contener sorpresas que acaban por no gustarle a nadie.

Es una guerra de narrativas, por supuesto, ya que el alegato principal de las constelaciones opositoras, más allá de su fuerza y rango, quedó abollado, porque no sonará igual la exigencia de que se cumpla la legalidad y se lleve a la justicia a los políticos implicados con el huachicol o el narcotráfico.

Pese a ello, no hay modo alguno de empatar las canchas, más allá de la suerte, la mala, que seguramente correrá para Ruffo. Nada de lo que ha ocurrido en los recientes siete años cambió, porque los diagnósticos que ya se tienen son certeros y muestran una altísima densidad criminal.

El ambiente político estaba ya enrarecido hace unos días y ahora se encuentra mucho peor. ¿Quiénes seguirán?, pregunta central que no tiene nada de retórica y mucho menos ante un Poder Judicial capturado, que no puede dar certeza en sus resoluciones.

La disputa de 2027 será también en tribunales y reclusorios, porque nadie podría negar que la suerte del exgobernador de Baja California puede ser el anuncio de una temporada de caza.

Sí, una cruzada que muestre que la oposición es igual de sucia que Rubén Rocha Moya, para lograr una generalización que absuelva y minimice lo que no se puede controlar: las investigaciones que se hacen en Estados Unidos.

Las acusaciones contra Ruffo permiten una coartada que evita la rendición de cuentas, ese reflejo que señala que “ellos también delinquen, roban más y son peores”.

Y sí, agarraron a una pieza importante, no por su presente, sino por el pasado. Ruffo encarna la imagen del inicio de la transición a la democracia, el reconocimiento de un país plural que ya no se podía ocultar en los años 80 del siglo pasado.

Un trancazo y fuerte para aquella historia. Días de caza.

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