Semana 20 en La Aurora. Como las fichas de dominó que se acomodan con una pequeña separación y que basta el movimiento de la primera para que en cadena vayan cayendo de una en una de modo incontenible, así estamos en temas electorales y judiciales.
El récord es de 4 millones 491 mil 863 piezas de dominó derribadas y se logró en 2009, en Leeuwarden, Países Bajos. En 2018 una mosca frustró que se rompiera esa marca.
En México no se trata de pequeñas fichas, sino de cambios, golpes y virajes que van haciendo irreconocible el sistema político y de modo acelerado.
Con el tiempo, será tema de estudio comparado cómo se fueron descolocando los cimientos de algo que parecía sólido y que, en teoría, era fruto del consenso.
Una ingenuidad pensar que la democracia liberal había enraizado, cuando en realidad alimentó a su propio Caballo de Troya.
Esta semana sumamos, por las reformas aprobadas en la Cámara de Diputados, las posibilidades de anulación de contiendas por injerencia extranjera en 2030, factibilidad de reelección de magistrados del TEPJF, empalme de contiendas judiciales y gubernaturas con revocación de mandato y filtros de seguridad en el INE.
Por el lado de la justicia, la maquinaria de Estado busca fastidiar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, casi con el mismo ahínco con que se protege a Rubén Rocha Moya. Los extremos: la primera paga por un operativo en el que hubo presencia de agentes de la CIA, sobre lo que no estaba enterada, y el otro la libra a pesar de acusaciones de la Corte de Nueva York.
Extraña la apuesta que se hace desde el poder, la que también puede tener una reacción en cadena, igual de veloz que la electoral, pero que, al cruzarse lo judicial y la seguridad, generará escenarios de alta incertidumbre. Democracia y Estado de derecho, en entredicho.
Ya no solo será una crisis de gobernabilidad, sino de gobernanza. Algún récord, con acción en cadena, se romperá en ese empeño, pero no será celebrable.
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