El gobierno federal no ha dicho cuál fue la razón que ocasionó la fuga de un oleoducto de Pemex en el Golfo de México.
Por lo que conocemos hasta ahora, se trata de robo de petróleo a gran escala en altamar.
No es un caso excepcional, sino una práctica que se multiplica para robar hidrocarburo y venderlo en aguas internacionales a barcos con papeles en regla que lo revenden en el mercado spot de Rotterdam.
Por eso el miedo a decir la verdad.
¿No es así? Entonces digan qué ocasionó la fuga del oleoducto.
El diario Reforma publicó la semana pasada que entre agosto de 2025 y marzo de este año se detectaron 10 fugas de petróleo frente a las costas de Veracruz, Tabasco y Campeche.
Las ubicó SkyTruth, un organismo de vigilancia ambiental sin fines de lucro que utiliza imágenes satelitales y datos de sensores remotos para identificar y monitorear amenazas a los recursos naturales del planeta.
En las imágenes se revela que en el lugar de las fugas hay presencia de barcos “fantasma”, sin señal activa, y posibles instalaciones de infraestructura en el mar.
Ya no hablamos de piquetes de huachicol en tierra, que de por sí es un crimen contra la economía del país y de la petrolera estatal.
Tenemos en el mar una industria paralela que se roba el petróleo mexicano, lo que supone mafias de alcances desconocidos y con alianzas que les permiten operar con infraestructura y tecnologías.
Durante ocho días estuvieron abiertas las válvulas del ducto por donde se escapó -o robaban- el petróleo que ocasionó el megaderrame. Nadie hizo nada.
Más de dos meses el gobierno mintió sobre la fuga, con la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, al frente de la fábrica de patrañas para desviar la atención hacia empresas privadas (12 de marzo).
El director de Pemex nunca desmintió las versiones de la gobernadora y la presidenta replicó (24 de marzo) las mentiras.
La engañaron, y los engaños en esas alturas no son por inocencia.
Y lo que falta por conocerse, ¿cuándo?
Ahora que descubren España podrían recordar el verso de Machado: Si dices media verdad, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.
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