Durante años, México administró el problema de los cárteles dentro de un vocabulario conocido: crimen organizado, captura territorial, corrupción institucional, economías ilícitas, violencia extrema. Ese lenguaje permitía describir una realidad brutal dentro del ámbito penal y de la seguridad interior. Sin embargo, la narrativa gubernamental fue rebasada por las cifras y los análisis internacionales. Hoy es insostenible. La designación de los cárteles como “grupos terroristas”, por Estados Unidos y otros países, no es meramente un giro retórico. Sin embargo, las …
