Hoy, un país puede perder una guerra sin que caiga una sola bomba. El conflicto central del siglo XXI se libra en dos frentes: el físico y el de resiliencia, es decir, quién controla los insumos y las redes que sostienen la economía moderna. Energía, alimentos, telecomunicaciones, rutas logísticas, minerales estratégicos y tierras raras —indispensables para la tecnología crítica— determinan la capacidad de un Estado para mantener su economía y su sociedad. Quien domine estos eslabones puede asfixiar cadenas de …
