La lucha por la libertad, igual que el combate por la verdad, no termina nunca. Los campos de batalla son diversos, abstractos y engañosos, lo que sólo complica la labor de defenderla. Es fácil entender la frustración que genera esta eterna tarea que, al igual que Sísifo, condenado a empujar una piedra que nunca se quedaría en la cima de la montaña, lleva a grandes pensadores como Curzio Malaparte a exigir medidas extremas. Su libro Técnicas de golpe de Estado, …
