Esta semana, como parte de nuestro arraigado santoral republicano, conmemoramos los 220 años del natalicio de Benito Juárez. Pero, como tantas cosas en nuestra menguante República, los festejos oficiales encierran una contradicción. Morena, como todo movimiento populista, vive de un juego de espejos: proclama lo contrario de lo que hace. Desde esa ilusión, el movimiento más antiliberal desde el golpe de Huerta contra Madero se ha apropiado del mayor símbolo del liberalismo mexicano. La razón de esta apropiación fraudulenta responde a otra lógica del populismo: su …
