En octubre de 1989 fue nombrado delegado en Álvaro Obregón. Las barrancas del poniente de la ciudad habían sido invadidas por miles de familias que vivían sin servicios, entre descargas de drenaje y basura que venían de las partes altas, la mayoría habitaban viviendas precarias y hasta en cuevas hechas en las laderas. Ciento veintiún colonias. Muchas de ellas, sin calles, encimadas las casas, sin trazo urbano, en zonas de importancia ecológica. Vecinos en conflicto permanente porque disputaban entre sí …
