Hace unos días, Eduardo Backhoff escribió sobre la muerte silenciosa de la educación: las escuelas funcionan y entregan certificados, pero nadie aprende. La educación vive una paradoja dolorosa. Es la base de la libertad individual, la movilidad social, la prosperidad económica y la vida democrática. Sin embargo, suele desaparecer del debate público. A diferencia de la salud, la economía o la seguridad, cuyos resultados son visibles casi de inmediato, en educación los efectos tardan años en aparecer y son difíciles …
