Las empresas del Estado mexicano han mostrado durante los últimos dos sexenios un desempeño deficiente, situación que se ha tornado crítica debido a la desfavorable situación macroeconómica por la que atraviesa el país. En buena medida, dicho desempeño adverso se ha debido a una gobernanza corporativa capturada por decisiones verticales de Estado. La gobernanza corporativa de estas empresas ha estado subordinada a planes nacionales de desarrollo no sostenibles y a políticas sectoriales estatistas que han comprometido su viabilidad económica. No …
