Hoy muchas empresas están haciendo un enorme esfuerzo por sostener su operación en un entorno cada vez más complejo. Enfrentan presión por resultados, dificultades para atraer y retener talento, desgaste de los equipos y una productividad que, en muchos casos, se vuelve frágil. Estos son síntomas visibles, pero pocas veces nos detenemos a observar que detrás de ellos puede existir una dimensión menos evidente que también está impactando el desempeño: la falta de integración entre el trabajo y la vida …
